10 junio 2006

Feria, celulitis y el usuario anónimo

Me despierto con agujetas en el aliento, cinestesia que me permito porque una ya no está para operaciones bikini. Ayer, sin doparme, estuve pedaleando varios milenios hasta que las piernas eran zapatillas. En fin, que después del esfuerzo llamé a Efervescente - por cierto me voy a tomar mil miligramos de Redoxon-y le informé que habí­a comprado en la Feria, Suite francesa, de Irene Némirovsky. él, me dijo que habí­a colgado en el blog la lista de JoaquĂín Pérez-Minguez y me hizo prometer que Peter el Rojo editarí­a la suya.

Todo está en su sitio, la tetera, las tostadas, el ritual del encendido, pero Norma me sorprende con una entrada menos poética de lo habitual: nos han invadido. Al principio, no entiendo. Ahora, ya veo que un anónimo nos pone por las nubes, con el único fin de vendernos una póliza de seguros. Cargo la cafetera y espero que el aroma me haga olvidar. Darling, I use to work for Generalli, which implies that insurance is the kind of word I don´t want to hear in our cool website. No quiero ser borde, pero esperaba la crónica de los hiperbreves de Normita y me encuentro con esto.

Efervescente, lo prometido:
Suite francesa, Iréne Némirovsky (Salamandra).
Autoretrato de Mozart, de P.A.Balcells (Acantilado).
Preferirí­a no hacerlo, de Gilles Deleuze, Giorgo Aganben y José Luis Pardo(Pre-Textos);ya sabéis que soy una adicta a Bartleby.
Mexico, Teorí­a Literaria y América, los tres de Alfonso Reyes( Fondo de Cultura Económica).
La preparación de la novela, de Roland Barthes(Siglo XXI); también soy adicta al autor francés. Y varios sobre teorí­a del relato.
Se me olvidaba: El corazón no muere, de Fernando Beltrán (poesĂía Hiperión).

La educación judeocristiana a veces mola, pero la culpa nos hunde. Bueno, para que Darlig no me guarde rencor:

To-morrow, and to-morrow, and
to-morrow
Creeps in this petty pace from day
to day
To the last syllable of recorded
time,
And all our yesterday have
lighted fools
The way to dusty death. Out, out,
brief candle!
Life’s but walking shadow, a
poor player
That struts and frets his hour upon
the stage
And then is heard no more. It is a
tale
Told by an idiot, full of sound and
fury
Signifying nothing.
(Macbeth: ActoV, Escena V)
(The Sound and the Fury)
Os quiero, inclusive a Darling que nos envia un jobseeker con alguna lunática intención. Me voy a pedalear.

Anonimus pulicity...

?Os habéis fijado que nos invade la publicidad? Hay un usuario anónimo que publica comentarios en inglés... muy estándar..., y tienen un enlace a una página de seguros.

No sé cómo evitarlos, de momento los borraré.

09 junio 2006

MIS LIBROS DE LA FERIA

Tras cuatro incursiones por la Feria del Libro, conseguí­ cazar cinco piezas que a continuación os remito:
1. OBRAS COMPLETAS. Tomo tercero. De Alfonso Reyes (Fondo de Cultura Económica), en la que se incluye el cuento "La cena" en la primera colección de relatos, "El plano oblicuo".
2 ALMAS GRISES de Philippe Claudel.(Ed.Salamandra). Recomendada por la librera. Elegida mejor novela 2.005 en Francia y en Catalu?a. La estoy leyendo. Esta muy bien escrita pero es de un género (el policiaco) que no me atrae en principio demasiado.
3 SIN DESTINO, de Imre Kertész (Acantilado). Un autor premio Nobel y su mejor obra. Me interesaba este autor desde hace tiempo, y al salir ahora en bolsillo no dudé en comprarmelo.
4. EL BAILE, de Iréne Némirovsky (Ed. Salamandra) Escritora muerta en Auschwitz. Redescubierta. Que está arrasando y pronto se pondrá demasiado de moda en los circulos más intelectuales. (Al tiempo)
5. PSIQUIATRAS, PSICOLOGOS Y OTROS ENFERMOS. de Rodrigo Muñoz Avia (Alfaguara) Es una novela de un antiguo alumno de la Escuela de Letras. La próxima tertulia que tengo con el otro grupo versará sobre este libro y contará con la presencia del autor. Por tanto tengo que leerlo.
Al hojearlo me pareció un libro ameno y gracioso, sin más. Pero no mal escrito. Tampoco como para aconsejar su compra.
?Y vosotros que habeis hecho?

04 junio 2006

Las mentiras de Ramales

En el contraluz de la plaza Joaquí­n y José hablaban. Nos habí­an convocado Las mentiras de la noche, de Gesualdo Bufalino. No sé si ellos hablaban de la novela o de fútbol. Me acerqué con sigilo para sorprenderlos, pero me vieron y se levantaron caballerosos. Hoy, solo tomaré agua, le dije a la camarera, he comenzado la operación biquini. Ella, una joven india ecuatoriana, me trató con la condescendencia que los locos se merecen. En fin, que la botella vino acompa?ada de un cesto de patatas fritas. A cada instante surgían turistas desde las esquinas sin verdura ni sembrados arrietes. Creo haber oí­do siete campanadas en San Ginés.
Adla apareció con un traje de pantalón negro que le daba un aire de artista del uppereastside. Regresaba de Berlí­n y cuando iba a comenzar a narrarnos su viaje, la sombrilla que protegí­a nuestra mesa nos arrojó una varilla como una lanza romana de aquellas enterradas en las entra?as de la plaza, una plaza sin flores ni ni?os. Sara, le pidió a la camarera que se llevara, por favor, el parasol mortífero y después, como una golondrina traviesa, trinó sin parar: el tí­tulo es lo primero que debemos analizar. Entonces nos trajeron cervezas y más patatas fritas.
Las mentiras ( Le menzogne), nos alertan que lo relatado no va a ser cierto. La noche: la oscuridad donde habitamos los seres humanos porque todo es mentira. Acaso, la muerte nos hace mentirosos. Adla escuchaba con paciencia mientras le daba el libro de Dezso Kosztolányi, Alondra, a Sara, quién se lo habí­a encargado por consejo de Efervescente. En San Ginés sonaba la medá y la historia no contada de Adla sobre Berlín fue un misterio que se apoderó de todos.
Adla, esperamos que tu viaje no narrado aparezca pronto en el blog.
Después apareció Ana de Diego, invitada por Adela. Se conocí­an del taller de Clara. A todos nos resultaba familiar su nombre, de cuando fuimos coautores. Cangreja llegó con disculpas y un aire de estar en otro lugar, con Silvia.Leyó la biografí­a de Gesualdo Bufalino y todos nos pusimos muy contentos al enterarnos que el autor siciliano publicó, por primera vez, a los sesenta. Joaquín comentó que un escritor conduce una cuadriga y los caballos se llaman: narrador, ritmo, frases y descripciones. Sara, bromeaba con Mesala. Qué buena aquella pelí­cula de homosexuales: Ben-Hur. En fin, los desvarí­os nos llevaron a lo extradiegético. Cómo echábamos de menos a Norma y sus niveles narrativos. En una novela en tercera persona, el narrador radicaría en un nivel básico extradiegético, los personajes de la historia en un segundo nivel intradiegético y cuando uno de ellos, mediante un desembrague interno, asumiese el papel de narrador secundario o paranarrador, se abriría el primero de los posibles niveles propios de las obras concebidas según la estructura de la llamada "caja china" o de la mise en abyme metanarrativa. José Guerrero nos miraba con estupor y sin mediar palabra pidió otra cerveza. En San Ginés ta?eron ocho campanadas.

30 mayo 2006

De teatro

A los que os gusta Beckett, os recomiendo ir al Teatro de la Puerta Estrecha. Allí­ hay un ciclo en el que ponen varias de sus obras simultáneamente. La compa?í­a es "La pajarita de papel" y , a pesar de que él no permití­a que sus obras fueran representadas por mujeres, en ese grupo todas lo son. El verano pasado tuve la suerte de verlas con"Esperando a Godot". Tanto la interpretación como la dirección merecen aplausos. La puesta en escena acompa?aba estupendamente la sequedad y dureza de esta obra.
Hace unos meses fui a ver la misma (?seré algo obsesiva?), interpretada por Réplika Teatro, de Bielski, y me decepcionó bastante en todos los sentidos.

Durante las últimas semanas he tenido visitas en casa y debo que confesar que esta vez no he podido preparar el libro. Lo siento. Otra vez el dichoso tiempo que nos tiene en sus manos.

Nos vemos.

28 mayo 2006

LA COMETA DORADA

Después de responder al mensaje de Efí­mera sobre Becket, yo sigo con lo mí­o. Leí­ un segundo libro de Kost0lanyi "La cometa dorada" que también me gustó (no tanto como Alondra, pero tambí­en está muy bien escrito: es la historia de un maestro que tiene problemas con sus alumnos... co?o, menudos problemones, pero no os cuento más.) Ahora he sacado de la Biblioteca el tercero del mismo autor, ANNA LA DULCE, que comenzaré a leer después del martes, porque ahora estoy releyendo "Las mentiras de la noche". ?Leyó alguien Alondra? ?Qué le pareció?A...y también acabo de releer EL BUSCÓN de Quevedo. Que me encantó. A... y se me olvidaba lo mejor: la semana pasada acabé de corregir la primera historia de mi novela. Ahora la estoy limpiando de puntuaciones, etc... pero con esto acabaré pronto. Cambié el tí­tulo que tení­a pensado: LA RUEDA DE LOS MALDITOS (hay una novela, también sobre la inquisición (peor que la mí­a, desde luego) que se llama "La saga de los malditos") por uno nuevo (tal vez no definitivo) que se llama ?ABRAN A LA INQUISICIÓN! Pronto (en el més de Junio) la pasaré a su lectura y desguace a alguien que le apetezca.

27 mayo 2006

Aquí­ un enlace a una página de www.literaturas.com, tiene un artí­culo sobre blogs literarios que puede ser interesante para darnos ideas para nuestro blog.

http://www.literaturas.com/v010/sec0605/polemica/polemica.htm

Adela, me acercaré a la Feria del Libro para comprar con descuento el libro de Clandestino Menéndez (crí­tica a las novelas desastrosas).

De Antoinette a Beckett

Antonia era la ex novia irlandesa de J, y se ve que a mí­, recién casadita, me impresionaba que fuera nieta de Beckett. Lo leo en los anaqueles de la vieja librerí­a del estudio. Me debí­ comprar toda la obra del autor irlandés, para enterarme de a qué recuerdo debĂ­a hacer enfrente. Reeleré Molloy e intentaré buscar los miedos de aquella época. Mientras tanto, cuelgo la ficha biográfica del autor. Se me olvidaba, J y yo nos encontramos con Antoinette en Archy. La irlandesa, vestí­a una chaqueta avejentada y bebí­a whisky, iba con su marido, un diplomático que se suicidó a?os después. Recuerdo que entre el bullicio de los vasos tuve sensación de triunfo. Pero ahora ese arco iris lo interpreto como algo recóndito y oscuro. La mezquindad nos hace insoportablemente humanas.

Escritor irlandés nacido en Foxrock, 1906. hijo de padres protestantes, estudió en el Trinity College de Dublín. En 1927, terminó la Licenciatura en Italiano y Francés. En 1933, emigró a Parí­s como lector de la "Ecole Normale Superieure". En Paris conoció al escritor James Joyce, del que fue secretario y que ejerció gran influencia en su obra. En 1940 Beckett se unió a la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi, su grupo cayó en 1942 y se vio forzado a huir a la Francia Libre perseguido por la Gestapo.
En los a?os cincuenta comienza su perí­odo más prolí­fico con una trilogía de novelas: Molloy (1951), Malone muere (1952) El Innombrable (1953).
Su nombre se asocia, sobre todo, al
Teatro del absurdo con la obra Esperando a Godot estrenada el 5 de enero de 1952 en Parí­s. Manuel Vázquez Montalbán define a esta obra como una metáfora de la esperanza inútil
En
1961 le otorgan el premio Internacional de Literatura compartido con Jorge Luis Borges por su contribución a la literatura mundial y en 1969 gana el premio Nobel de Literatura. que recogió su editor
Está enterrado en el cementerio de Montparnasse en Paris.
Su obra
Toda la obra de Beckett está atravesada por la percepción de la tragedia que es el nacimiento. Frente a este dictamen lúcido y pascaliano de abandono, el hombre permanece excluido, sin tregua, al borde de la asfixia, en un <>, ni feliz ni desgraciado. Para el Irlandés, autor de Fin de partida, esta condición debe ser vivida pese a todo, plenamente, con vitalidad. Para esta vida, Beckett nos propone una coartada: la literatura o el arte, ellos pueden inyectar en el desastre algo tolerable, una onza de música y de aliento existencial. Pues como dice al final de El Innombrable: "hay que seguir, todo debe seguir"; hay que buscar un sentido, a pesar de todo
Citas citables
Uno de los dos ladrones se salvó. Es un porcentaje razonable.
Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre.
No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.
En la Universidad de Dublí­n está la crema de Irlanda: ricos y brutos.
Obras
Escritor bilingüe, a partir de 1953, escribe en francés, y a veces en inglés; generalmente traducí­a la obra al otro idioma, adaptándola. Escribió novelas, piezas y textos varios para radio, televisión y cine.
Whoroscope
1930 poema escrito en inglés
Murphy
1938 escrita en inglés
Watt
1939 escrita en inglés
Mercier y Camier
1946 escrita en inglés
Molloy
1951
Malone muere
1951
Esperando a Godot 1952, versión en inglés de la obra creada en francés En attendant Godot
El Innombrable 1953
Textos para nada
1955
Fin de partida
1957, versión en inglés de la obra creada en francés Fin de partie
La última cinta
1958, Krapp's last tape, fue escrita en inglés y adapatada por Beckett al francés como La derni?re bande.
Dí­as felices
1961, fue escrita en inglés y luego traducida al francés por Beckett como Oh les beaux jours
Como es
1961 experimento literario radical
Eh Joe, pieza escrita para la BBC y presentada en
1966
Tétes-mortes
1967
Sin
1969
Primer amor
1970, sketch de cine cómico mudo
Residua colección de cuatro textos escritos entre
1957 y 1966
El despoblador
1970
Pour finir encore
1976
Poemas
1979
Catástrofe (dedicada a Vaclav Havel )
1982
Pavesas publicada por Tusquets en
1987 es una recopilación de todas las obras radiofónicas, televisivas y teatrales que por su corta extensión no pudieron publicarse en libro

19 mayo 2006

Entonces en Comala, ahora en Kristiania

Entonces en Ramales.
Sentados en la terraza iluminados por el sol hablábamos de Pedro Páramo. Los turistas como golondrinas revoloteaban por la plaza. Vine a Comala porque me dijeron que acá viví­a mi padre, nos susurra Juan Preciado y Joaquí­n nervioso con su escrito sobre Rulfo. En la espera, preámbulo de confesiones de ni?as todaví­a asustadas. Descartamos a Kawabata para la próxima reunión. Entre patatas fritas y tółnicas, la tarde de primavera rechina y un vaho de tristeza nos rodea. Qué solos están los ni?os.

Ahora en el patio del MOMA
Habí­a releí­do la historia de amor de Pedro y Susana en el avión, entre nubes, sin tiempo ni espacio, acaso sin perdółn. Los rascacielos observan con envidia el patio, no por la multitud de esculturas, sino por la placidez de la mujer que retoza en la silla soleada. Doce campanadas ta?en y de nuevo observo los cuadros de Edvar Munch. El pintor muriół con sosiego en su casa de Ekely en 1944. Munch no pudo leer Pedro Páramo, sin embargo, en Noche en Karl Johan Street aparecen las ánimas mejicanas con atuendos nórdicos, las reconozco, las oigo murmurar. Es cierto, Dorotea, me mataron los murmullos.

Entonces en Ramales
Apareció Pepe y después Mar. La terraza se habí­a llenado de áˇnimas que engullí­an paellas y sangrí­as, los álamos crují­an de asombro. Joaquí­n Pérez-Minguez leyó su trabajo y nos prometió que lo colgarí­a en el blog. - Es un relato de una aldea donde todos están muertos. El narrador es un muerto. Por favor, más cervezas, patatas, aceitunas, que nos ahogamos como Juan Preciado: El cuerpo de aquella mujer hecho de tierra, envuelto en costras de tierra se desbarataba como si estuviera derritiéndose en un charco de lodo. Yo me sentí­a nadar entre el sudor que chorreaba de ella y me faltó el aire que se necesita para respirar.

Ahora en el patio del MOMA
Munch pintó Separación, sin haber conocido a Susana San Juan. Esperé treinta a?os a que regresaras, Susana. Esperé a tenerlo todo. El hombre de tez verdusca y atuendo oscuro se desgarra el corazón apoyado en un árbol, la mujer de melena rubia y vestido largo ilumina el cuadro con un halo fantasmal. Do?a Susanita, sin rostro, se desvanece en la bahí­a. Nos invade un colegio de ni?os negros, demasiado blanco bien vestido. Se sientan alrededor del estanque: TP, Frony, Luster, Dilsey. Ellos perduraron. Faulkner, Rulfo, Munch, el jetlag hace estragos. Una ni?a china juega con La Cabra, de Picasso.
Comala en Kristiania.

Entonces en Ramales
Recuerdo dí­as en que Comala se llenó de "adioses". Pepe, nos habló de la estructura. Silvia, de los motivos cromáticos. Mar, de Quezatcoal. Adela, de dios. Y Norma del concurso de micro relatos. Los gorriones devoraban los granos de arroz y nuestras palabras: teologí­a, el culto a los muertos, la trascendencia, la soledad. No sabí­amos si ya éramos ánimas, pero por si acaso nos despedimos. El próximo martes: Las mentiras de la noche, de Gesualdo Bufalino. Lo presentará Silvia.
Se apoyó en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.

17 mayo 2006

ALONDRA

Como os dije hace unas semanas, Lobo Antunes nos recomendó el libro ALONDRA de Kosztolanyi. Dijo que era el único libro interesante que habí­a leido en los veinte últimos a?os. Lo busqué; está agotado. Lo saqué de la Biblioteca, y lo leí­. Ciertamente es muy bueno. Sobre todo está escrito de una forma muy sencilla y original. Trata (os digo el argumento para animaros a leerlo) de una chica de unos 35 a?±os (Alondra) solitaria y poco agraciada, que ha vivido siempre con sus padres, dos ancianos de 58 y 56 a?os (no te jode, yo tengo 62). A los tres les invitan unos tios (primos) a pasar una semana en el campo. Solo se marcha Alondra. La novela trata de lo que ocurre cuando unos padres se desembarazan de su hija pelmaza por primera vez en su vida. Todo cambia. No os cuento más, pero lo que acurre es muy importante. (Si alguien está interesado en saberlo que lea el libro o que me lo diga en el apartado "comentarios" de este mismo Blog.)

De novelas...

Estoy en el cuarto de mi madre. Ahora soy yo quien vive aquí­. No recuerdo cómo llegué. En una ambulancia, en todo caso en un vehí­culo. Me ayudaron. Yo solo no habrí­a llegado nunca. Quizás estoy aquí­ gracias a este hombre que viene cada semana. Aunque él lo niega. Me da un poco de dinero y se lleva los papeles. Tantos papeles, tanto dinero. Sí­, ahora vuelvo a trabajar, un poco como antes, sólo que ya no me acuerdo de cómo se trabaja. Tampoco parece que eso tenga mucha importancia. A mí­ lo que ahora me gustarí­a es hablar de las cosas que aúşn me quedan, despedirme, terminar de morirme de una vez. No me dejan. Sí­, parece que son varios. Pero siempre viene el mismo. Más tarde, más tarde, me dice. Bueno. La verdad es que mucha voluntad ya no me queda. cuando viene a recoger los nuevos papeles trae los de la semana anterior. Vienen se?alados con signos que no comprendo. Tampoco me tomo la molestia de releerlos. Y cuando no he hecho nada no le doy nada y gru?e un poco. Pero no trabajo por dinero. ?Por qué trabajo? No lo sé. No se gran cosa, si he de ser franco. La muerte de mi madre, por ejemplo. ?Habí­a muerto ya cuando llegué? ?O murió más tarde? Muerta para enterrarla, quiero decir. No lo sé.
(Así­, cien páginas más, sin diálogos ni puntos y aparte.)

15 mayo 2006

fatal

Esto está fatal. Salvo contadas excepciones, aquí­ no escribe nadie y, al que escribe, ni se le contesta. Por si es un problema de tipo de letra, ahí­ envio esto. Besos a todo/as.

11 mayo 2006

Murmullos de Pedro Páramo

Juan Estrada dirige esta ópera contemporánea basada en la obra de Juan Rulfo Pedro Páramo. Un montaje que cuenta con la participación de Chavela Vargas.
Teatro Español
12 a 14 de mayo

30 abril 2006

Lista de libros para lectura

Lista de libros para su lectura en el taller de novela 2006 (Alfonso Fernández Burgos)

Esta es la lista de libros recomendados en el Taller de Fdez. Burgos. Son cortos, podemos aprovechar la recomendación y leerlos en nuestro taller. Algunos ya los hemos leí­do, pero los pongo para tener la lista completa.


1. Sin destino (Imre Kertész) Ed. El Acantilado
2. Las mentiras de la noche (Gesualdo Bufalino) Ed. Anagrama
3. El guardián entre el centeno (J.D. Salinger) Ed. Edhasa
4. La metamorfosis (Franz Kafka)
5. Muerte a crédito (Louis Ferdinand CĂ©line) Lumen (reemplazable por "El viaje al fin de la noche")
6. Si esto es un hombre (Primo Levi) Ed El Aleph
7. Pregúntale al polvo (John Fante) Ed. Anagrama
8. El castillo de la carta cifrada (javier Tomeo) Ed. Anagrama
9. La vergüenza (Annie Ernaux) Ed. Tusquets
10. Molloy (Samuel Beckett) Ed. Lumen (O "Esperando a Godot")
11. Los que lloran solos (Magdalena Tirado) Ed. Gens
12. Tren nocturno (MartĂ­n Amis) Ed. Anagrama
13. Sangre a borbotones (Rafael Reig) Ed. Lengua de trapo
14. El adversario (Emmanuel Carrére) Ed. Anagrama
15. Amberes (Roberto Bolaño) Ed. Anagrama
16. Falconer (John Cheever) Ed. Emecé
17. Salón de belleza (mario Bellatin) Ed. Tusquets
18. Intimidad (Hanif Kureishi) Ed. Anagrama
19. Primavera sombrí­a (Unica Zurn) Ed. Siruela
20. Cosmos (Wiltod Gombrowich) Ed. Seis Barral
21. El extranjero (Albert Camus) Ed. Alianza
22. El vizconde demediado (Italo Calvino) Ed. Alianza
23. La colmena (Camilo José Cela)
24. El se?or Sommer (Patrick Suskind) Ed. Seix Barral
25. Crónica de una muerte anunciada (G. Garcí­a Márquez)
26. Retrato del artista adolescente (James Joyce) Ed. Alianza
27. Dibujos animados (Félix Romero) E. Anagrama
28. Caballeros de fortuna (Luis Landero) Ed. Tusquets
29. Incendios (Richard Ford) Ed. Anagrama
30. Seda (Alessandro Barico) Ed. Anagrama
31. La época del agua (Elena Belmonte) Ed. Caballo de Troya
32. Madame Bovary (Gustave Flaubert)
33. Apuntes del subsuelo (Fiodor Dostoievsky) Ed. Alianza
34. Algún amor que no mate (Dulce ChacĂłn)
35. El desierto de los tártaros (Dino Buzzati) ed. Gadir, de Manzano y Alianza, de Esther Bení­tez.

28 abril 2006

Pedro Páramo

El martes hablamos sobre Pedro Páramo. Joaquí­n hace una muy buena presentación.
Calor temprano en la placentera terracita de los Austrias, que anuncia un verano cada vez más caliente. Plácido escenario para hablar del infierno de Comala, mito de culpa y castigo, paraí­so perdido.
Un pueblo sometido es un pueblo muerto. Este es un pueblo muerto que habla y se libera a través de la palabra (monólogo interior y diálogo). Esa palabra configura a los personajes. No hay descripciones físicas porque representan arquetipos.
Siglos de represión han llevado al campesino mexicano al silencio y a la apatí­a. Los personajes son parcos. El lenguaje es simple, salvo las voces poéticas de Pedro Páramo, Juan Preciado y Susana San Juan, que curiosamente tienen nombre y apellido.
Pedro Páramo es un sí­mbolo. Representa el poder absoluto, violento y manipulador, due?o de las tierras y las personas, con la complicidad de la iglesia y la ley. Finalmente, destrucción total. La visión es fatalista. Imposibilidad de controlar el destino y de alcanzar el amor. No hay esperanzas de redención pues la vida y la muerte son una misma. Para dar esa idea, Rulfo recurre a la yuxtaposición de planos temporales.
Se habla de la existencia de Dios. Tenemos diferentes posturas.
En Comala, el paisaje es desolador, inquietante y poético. Las fuerzas de la naturaleza y los animales sirven para reforzar sentimientos o anunciar hechos. Así­, por ejemplo, Abundio y los burros, los cuervos que pasan después de decir que era hijo de Pedro, el pájaro burlón y la muerte de Miguel, el toro y Pedro. Curiosamente, en los 3 últimos libros que hemos leí­do aparece un caballo y su estrecha relaciółn con alguno de los personajes. El ruido del agua es recurrente y marca situaciones.
Un libro extraordinario.

23 abril 2006

EDUVIGES:

- ?Has oí­do alguna vez el quejido de un muerto?- me preguntó a mi.
- No, do?a Eduviges.
- Mas te vale.

?Que viene Lobo!

Me lo dijeron tres dí­as antes. El jueves al atardecer, antes de que llegue la noche de los libros hablaría Antonio Lobo Antunes. Más que curiosidad, tení­a gran interés por escucharle. En el salón de actos de la conserjerí­a de Cultura (Alcalá 31) caben 150 personas, asistimos 500. Yo llegué de los primeros y cogí­ asiento. Otros 100 escucharon a Lobo de pie. 250 se quedaron en la calle.
Quedé fascinado. ?Como se puede hablar de literatura de forma tan "responsable" sin dejar de producir sonrisas? No intentaré resumir lo que dijo. Imposible. Si viene al caso, ya comentaremos. Dió nombres: el primero Quevedo, su maestro. Luego, Tolstoi, Conrad, algo de Chejov, y poco más. Curiosamente desde hace mucho tiempo ningun libro nuevo le llama la atención. Acaso sólo uno en los últimos 20 a?os: ALONDRA, de Kosztolanyi (Editorial B.). Salí­ de la reunión flotando. Luego comenzó la noche en FNAC. Cantaba Amancio Prada. Mucha gente, empujones. Me llama Sara. No podí­a escapar porque habí­amos quedado con unos amigos. Amancio Prada me gusta, pero hay que escucharle tranquilo. No así­ como estábamos, apretados y ruidosos. (Atendiendo a los amigos por teléfono). Antes de llegar a la tercera canción, me largué. Opté por subir a la cuarta planta y comprar Alondra. Habí­a dos ejemplares y se agotaron. Más de veinte personas que salí­an de escuchar a Lobo Antunes, fueron directamente a su caza. Lo busqué el sábado en El Escorial pero me dicen que no es facil encontrarlo. Ya se sabe como son las alondras. Al menos se que la puedo cazar en alguna biblioteca. Curiosidad: al terminar su discurso, Lobo Antunes se vió sorprendido por una larga y atronadora ovación. Cuando cesaron los aplausos, con voz algo tí­mida concluyó: "Si llego a saber que les interesaba tanto mis palabras, hubiera continuado hablando al menos media hora más".

El Plano Oblicuo

Rosas y granizo mientras recorro librerí­as en busca de La cena, de Alfonso Reyes. El maestro Sergio Pitol recibe el Premio Cervantes 2005 con un discurso trémulo y seductor, emociona y ense?a, el objetivo fundamental de la escritura era descubrir o intuir el "genio de la lengua", la posibilidad de modularla a discreción , de convertir en nueva una palabra mil veces repetida con solo acomodarla en la posición adecuada en una frase. Lo releeremos varias veces. Todavía subrayo los apuntes de Pitol, duende de sutilezas y recovecos. En La Noche de los Libros bebo cava y escucho violines de Bach con mis amigas de la librerí­a Diálogo, Serrano 108, mientras, ta?en las campanas de los Jesuitas. Joaquí­n Pérez Minguez ha estado con Lobo Antunes y ahora atraviesa la FNAC, "esto esta llení­simo", se queja. Llamo a alguien muy querido, para que me proporcione jerga carcelaria para las escritoras del Taller y me dicen que agoniza en La Paz. Abandono los libros, cruzo controles ense?o credenciales del pasado movilizo a familiares y amigos hasta que por fin estoy al borde de la cama tiene que marcharse y yo besándole la frente entre catéteres y sondas tiene que marcharse todos estamos aquí­ lo peor se ha superado tiene que marcharse la alarma del monitor salta, ahora si me voy. San Jorge: comeremos dulces en las nubes grises que marchitan los pensamientos azules y violetas. Jorge, con voz tí­mida, me lee el soliloquio de Macbeth, su acento es perfecto, por favor, qué pesada te pones, it is a tale / Told by an idiot, full of sound and fury/ Signifying nothing. Ma?ana, en El Mono Rojo, continuaremos con El ruido y la furia, de William Faulkner. Felicidades a Jorge Gorostiza y Jorge Benavides. El martes, Joaquí­n Pérez Minguez, nos hablará de Pedro Paramo, de Juan Rulfo.

tiene que marcharse





22 abril 2006

EL MAGO DE VIENA

Pág. 241

13 de mayo

Comencé a reflexionar sobre el cuento, sí­, el cuento como género. Un autor de cuentos se emplea desde el primer párrafo a adelgazar una o varias anécdotas; después, trata de mantener un lenguaje eficaz, con frecuencia elí­ptico. En el subsuelo de la escritura serpentea imperceptiblemente otra corriente: una escritura oblicua, un imán. Es el misterio; de esa corriente depende que el cuento sea un triunfo o un desastre. El final de un relato podrá ser abierto o cerrado.

La mayor aportación de Chéjov a la literatura es su libertad, clausura una época e inicia otra; sus cuentos y sus obras de teatro ignoran la retórica de su tiempo. Nadie, o muy pocos estaban acostumbrados a los inicios y finales de sus obras; al comenzar alguno de sus relatos los lectores suponí­an que el tipógrafo habí­a olvidado las primeras páginas porque encontraban la acción ya bastante adelantada, y el final podrí­a ser peor, se perdí­a en brumas, o no concluí­a o si lo hací­a era de una manera errónea. Los crí­ticos consideraban que aquel joven era incapaz de dominar las mínimas reglas de su profesión y pronosticaban que jamás lo lograrí­a; esos pobres diablos no habían intuido que ya Chéjov era el mejor escritor de Rusia. A los cuarenta y cuatro a?os, cuando murió, era un clásico. Chéjov ejerció, y hasta ahora lo logra, una notable influencia en todas las grandes literaturas, en especial la anglosajona; James Joyce, Virginia Wolf, Catherine Mansfield, Sherwood Anderson, William Faulkner, Tennessee Williams, Truman Capote. Raymond Carver en nuestro tiempo captó con inteligencia y emoción el universo de Chéjov y sus procedimientos estilísticos. Su último cuento "Un ramo de rosas amarillas" narra las últimas horas del ruso. Gustavo Londo?o siempre insistí­a en que Borges era un heredero directo de Chéjov. A mí­ no me lo parece. Borges inventó una literatura propia, transformó nuestro idioma apoyado en los modelos clásicos, casi todos ingleses. Leyó el Quijote en inglés, como a Homero, y a muchos clásicos más. El cierre de sus mejores cuentos es absoluto. La mayor parte de sus tramas están elaboradas para producir un final alucinante. Piénsese en los de "Hombre de la esquina rosada"
, "El jardí­n de los senderos que se bifurcan", "Emma Zunz", "La muerte y la brújula" o uno, el más maravilloso entre los maravillosos: "La casa de Asterión".

EL ARTE DE LA FUGA.

Uno, me aventuro, es los libros que ha leí­do, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su ni?ez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas. Uno está conformado por tiempos, aficiones y credos diferentes.

EL MAGO DE VIENA

EL LENGUAJE LO ES TODO. ?Qué haza?a de Napoleón podrí­a compararse en esplendor o en permanencia con Guerra y Paz, los Episodios Nacionales, La cartuja de Parma o Los desastres de la guerra, obras que paradójicamente surgieron de la existencia misma de aquel impulso épico? Para un escritor el lenguaje lo es todo. Aun la forma, la estructura, todos los componentes de un relato, trama, personajes, tonos, gestualidad, revelación o profecí­a, son producto del lenguaje. Será siempre el lenguaje quien anuncie los caminos a seguir. Robert Graves decí­a que la obligación primordial del escritor consiste en trabajar, sin concederse tregua, en , desde, con y sobre la palabra.

EL MAGO DE VIENA

Alea jacta est: así­ pasan las cosas. Uno no advierte el proceso que lo conduce a la vejez. Y un día, de repente, descubre con estupor que el salto ya está dado. Mido el futuro por décadas y el resultado es escalofriante: si bien me va, me quedan aún dos. Vuelvo la mirada hacia atrás y percibo el cuerpo de mi obra. Para bien o para mal, está integrada. Reconozco su unidad y sus transformaciones. Me desasosiega saber que no ha llegado al final. Temo que en el futuro pueda, sin darme cuenta, volverme complaciente con ella, cegarme al grado de disimular con "efectos" sus blanduras, sus torpezas, del mismo modo que lo hago ante el espejo del ba?o cuando trato de disimular con mis muecas las arrugas.

Lucí­a el sol

Viernes 21 de abril. Alcalá de Henares. Paraninfo de la Universidad. Agazapada entre los focos de la primera planta, que apuntan hacia los Reyes, escudri?o el estremecimiento de Sergio Pitol en el momento en que lo nombran. Se pone de pie, impecable en su traje de gala, y se acerca para inclinarse y recibir su medalla de condecoración. Nuestro anciano ni?o estuvo sentado muy circunspecto en el sitio que le habí­an marcado tres dí­as antes, pero la emoción le afloraba por los cabellos, los ojos, asomaba entre sus grandes dientes.

Uno de los organizadores me da un codazo imperceptible. Miro hacia donde me dirigen sus ojos ladeados y veo el paquete de Malboro que asoma fugaz desde el bolsillo. "Adivina de quién es", me dice, y sonrí­o cómplice. Pero no me sorprendo: ya le habí­a advertido, semanas atrás, que le buscaran un sitio oculto donde pudiera echar una caladita entre reverencia y reverencia.

Finalizada la ceremonia, con las personalidades ocupadas en la sesión de fotos, la Vicerrectora nos confesarí­a que esas gafas de pasta oscura que lució en el Paraninfo y con las que leyó su discurso, fueron compradas en una farmacia, a último momento, después de que Sergio Pitol preguntara a los pocos que le acompa?aban en la espera, "?Queréis que os lea el discurso?" y descubriera, justo en ese mismo instante, que no era capaz de distinguir una letra en el papel.

AsíĂ­ que mientras el pueblo alcaí­no, tras las vallas, vitoreaba al Rey que pasaba revista a un regimiento en formación en la entrada principal de la Universidad; la Vicerrectora de Extensión Cultural (toga negra, birrete y pu?os azul celeste por la universidad de Filosofí­a y Letras), y el Premio Cervantes 2005 (traje de gala, de pingüino), salieron de esas guisas por una puerta lateral a la carrera hasta la farmacia más cercana a probar gafas. "?Qué suerte hemos tenido!, ?verdad?" cuenta que dijo un Pitol ilusionado mientras regresaban, también a la carrera, para avanzar desde dentro a la entrada principal y recibir a los Reyes justo en el momento en que hací­an su entrada a la Universidad.

Por la radio esa ma?ana dijeron que el Rey harí­a entrega del Premio Cervantes 2005 al mexicano DIEGO Pitol. LeíĂ­ en un periódico al dí­a siguiente que, de peque?o, Pitol permaneció cuatro a?os en cama por sufrir MALARIA. Algunos asistentes se aburrieron durante el discurso con el hablar pausado y los detalles literarios del premiado. Pero los organizadores, que llevan a?os entregando este premio, confiesan que es el Cervantes más emocionado que ha pisado nunca esa Universidad.

17 abril 2006

De Pedro Páramo

Vivimos en una tierra en que todo se da, gracias a la Providencia; pero todo se da con acidez. Estamos condenados a eso.

En el tren de alta velocidad japonés

Conocí­ a Kawabata viajando en el tren de alta velocidad japonés. Era un hombre muy delgado y vestí­a de forma un tanto desali?ada. Sus ojos oblicuos le asemejaban a cualquier otro oriental, lo que, al principio, me dificultaba su identificación, pues yo acababa de llegar a Japón y, por entonces todos los nativos de aquel paí­s me parecí­an iguales. Pero Yasunari tení­a cosas que le diferenciaban de los demás. Aparte de su delgadez y su forma de vestir, se distinguí­a por su conversación. No tengo ni qué decir que yo no entendí­a nada de cuanto decí­a: por entonces yo no hablaba japonés; me refiero más bien a que Yasunari no tení­a un término medio en su discurso. Permanecía callado la mayor parte del tiempo, pero, cuando hablaba, no habí­a quien lo detuviera. Gesticulaba mucho y se se?alaba con frecuencia el sexo. Recuerdo que cuando pasamos cerca del Fujiyama trazó una se?al alrededor de su cuello con un gesto muy común, como si estuviera degollándose a si mismo o, como, más tarde lo supe, si estuviera realizando parte del viejo ritual del "hara kiri".
Por aquella época escribí­a "La casa de las bellas durmientes". A?os después, como todo el mundo sabe, murió de la forma más digna con la que acostumbran a morir los artistas japoneses: se suicidó.
Yo, por mi parte, me prometí­ aprender japonés para leer aquella novela en su versión original. No resultó sencillo el aprendizaje, pero al cabo de cinco a?os lo conseguí.
Ahora, como la pescadilla que se muerde la cola, que no es otra cosa que la visualización un tanto castiza de aquel mito tan profundo, llamado "del eterno retorno", que tan profusamnete explicó Mircea Eliade, la historia de las bellas durmientes regresa en una imagen, en la que lo caribe?o se impone a lo oriental: la "Memoria de mis putas tristes" de, otro premio Nobel de literatura, Gabriel Garcí­a Marquez. Conocí­ a Gabriel en Barranquilla, en otro tren, que traqueteaba en exceso, el de Santa Marta, y que nada tení­a que ver con la "bala" japonesa. Gabriel hablaba mi idioma. Junto a el, evoqué mi encuentro con Yasunari y la lectura en japonés de aquella, una de sus novela. Se la conté y el prometió escribir "algo" similar. Juré también dedicármela en cuanto tuviera el texto concluido. No lo hizo. Creo que Gabriel, deberí­a buscar un final digno a su ya muy dilatada vida tan sobrecargada de textos magistrales, buscando un suicidio tropical, más adecuado a las características de su mundo. Arrojarse tal vez a las aguas que en su dí­a arrasaron Macondo, a sus cauces no demasiado violentos pero, hoy en dí­a, tan poblados de caimanes.

14 abril 2006

Yasunari Kawabata

Tarde de Viernes Santo, nubes con sonido a Nocturnos, merienda de pan y chocolate, la alergi­a no deja oler el very irresistible, y con estos pelos. Ayer, Joaquí­n ganó una mano de dominó mientras hablabamos de Respira, de Anne-Sophie Brasme. Los trinos de los pájaros traen lluvi­a y a Las bellas durmientes, de Kawabata.
Yasunari Kawabata (川端 ĺş·ć��, Kawabata Yasunari) (11 de junio de 1899 - 16 de abril de 1972) fue el primer japonés ganador del premio Nobel de Literatura en 1968. Nació en Osaka. En 1920 ingresa a la Universidad de Tokio en la carrera de Literatura en Lengua Inglesa, y un a?o después cambia a la de Literatura del Japón. Mientras cursaba la universidad se publica el sexto "ShinjichĹŤ" (新思潮, literalmente, la nueva tendencia del pensamiento) donde publica algunos de sus trabajos, con lo que se abre el camino al mundo literario. En 1924 termina la universidad, y aparece el primer número de "Bungei-jidai" (文芸時代, Época del Arte Literario), una revista de un grupo de intelectuales al que pertenecí­a. Esta publicación reuní­a a nuevos y prometedores literatos que al escribir utilizaban un estilo (el "Shinkankaku-ha" 新感覚派, la nueva escuela de las sensaciones) donde la composición constaba en la aprehensiółn sensitiva de la relidad a la manera de los intelectuales.
Gana el Nobel de literatura en 1968, y da el discurso de nombre "Del hermoso Japón, su yo" (美ă�—ă�„日本ă�®ç§�, Utsukushii Nihon no watashi). Se suicida inhalando gas tres a?os después.
Maestro del también gran escritor Yukio Mishima. Sus libros más conocidos en Occidente son El paí­s de la nieve (雪国, Yukiguni), La casa de las bellas durmientes y El maestro de Go.
Otros libros:
"Diario de un muchacho y Su segundo matrimonio" "La bailarina de Izu" "Las Bailarinas" "El clamor de la monta?a" "Kyoto" "La casa de las bellas durmientes" "Mil Grullas" "Paí­s de Nieve" "Lo bello y lo triste" "Primera nieve en el monte fuji" "Historias en la palma de la mano" "El maestro de Go"
Recientemente se edito "Correspondencia 1945-1970", una recopilación de cartas que intercambiaron Kawabata y su discipulo Mishina durante 25 a?os.

12 abril 2006

De novelas...

Reveria brilla, el borde del planeta delimitado en una confusión luminosa producto de su atmósfera, sus mares, vastos y poco profundos, centellean, sus grandes continentes de coral sobresalen marrones, verdes y blancos entre deshilachadas nubes. El cielo sobre Telset, mi ciudad isla, es tan lí­mpido como el cristal del zoom de una cámara; antes de pasar la proyección he tenido cuidado de conectar con los satélites metereológicos. El efecto es hipnółtico y relajante; la cámara desciende rápidamente de arriba hacia abajo, pasando de una vista general de la ciudad a un distrito y luego a una simple calle, una persona, a mí­, y mi propia imagen se infla hasta llenar por completo la pantalla.

08 abril 2006

15. "Cosmos" Witold Gombrowicz. 1965

02 abril 2006

Domingo literario

Por si se os ha pasado. No dejéis de leerlo: Koetzze comenta a Garcí­a Márquez, en El Paí­s de hoy, domingo 2 de abril. Saca antecedentes, parecidos, escuelas, homenajes...

Casi estoy por proponer que nuestra próxima lectura en la tertulia sea "Memoria de mis putas tristes", que es la obra comentada por Koetzee, en tres páginas seguidas de El Paí­s.

Lo tenéis aquí­:

http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/20060402elpepicul_1/Tes/cultura/bella/durmiente

Y, ya puestos, interesante pero con menos contenido literario, una entrevista a Vargas Llosa en EPS, el suplemento dominical de El Paí­s:

http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20060329elpepspor_6/Tes/portada/vida/pie/letra

01 abril 2006

Más patatas

Pura, experta en filosofí­a, nos habla del ser: En un puesto del ejercito; y del deber ser: Un puesto militar. El invitado, de cuyo nombre no me acuerdo, y, lo siento, porque es un ligue literario de Norma, Joaquín y Cangreja. Lo secuestraron en una conferencia sobre Cortázar, en La Casa de América. Caballeros andantes que desean salvar al mundo con la literatura. Sigo: el invitado mira con atención a Pura, y, ella, que la acción transcurre en un mes, comienza en octubre y finaliza en noviembre. La grasa se ha comido una frase. Tónica, patatas y qué alta está la música. Ahora, leo algo del número 12. La Biblia. Pues vaya. Los personajes están desarraigados, van de un cuartel a otro, son nómadas con uniforme. Todos los cuarteles son iguales, con casas y barracones simétricos. Aunque el interior de las casas de Eleonora y Alison, refleja dos mundos diferentes. Hablamos del Capitán Penderton -bisexual, impotente, cruel, cleptĂłmano-, y de Madame Alison, la mujer que se cortó los pezones con las tijeras de podar. Dos seres que no están conformes con su naturaleza. El aislamiento moral es intolerable. Los caballos las ramas del jardí­n los ojos el camino el banco el bufón las reglas morales. El Capitán Penderton, Alison y Anacleto, reprimidos, románticos, imaginativos. Morris y Leonora, sensuales, centrados,conformes con quienes son. Pura, gracias por tu magnifica presentación. A la carrera atravieso un grupo que sale del Real. Fila en el aparcamiento. Jorge, en veinte minutos. Y no os lo creeréis, pero es verdad, en la radio se escucha: "la grande, la sublime, la arrebatadora obertura Eleonora, de Beethoven, pasa para muchos crí­ticos por una composición exenta de melodí­a, aunque está llena de ella, aunque todo canta, todo llora melodiosamente en el allegro como en el andante, y los mismos jueces que la denigran aplauden y piden muy a menudo la repetición..."

Adla: la novela de PH es: El grito de la lechuza. El merodeador, ?recuerdas?
Norma: ?Bravo!, por tu concurso de microrelatos.
No encuentro la Poética, se la dejé a una escritora de El Mono Rojo...
El día 25, Joaquí­n Pérez Minguez presentará: Pedro Páramo, de Juan Rulfo