28 septiembre 2006

De novelas...?Cómo empiezan?

Estaba buscando un sitio tranquilo para morir. Alguien me recomendó Brooklyn, de manera que al dí­a siguiente salí­ de Westchester y fui para allá a reconocer el terreno. No habí­a vuelto en cincuenta y seis a?os, y no me acordaba de nada. Mis padres se habí­an ido de la ciudad cuando yo tení­a tres a?os, pero el instinto me llevó al barrio donde habí­amos vivido, arrastrándome como un perro herido al lugar donde nací­.
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27 septiembre 2006

Hola chicos. Después de leer las estupendas crónicas de Sara y Joaquí­n, me di cuenta de que quizás repito alguna de las cosas que ya decí­an ellos porque he tardado algo en transcribir lo que tení­a. Besos.

EN BUSCA DE PERICLES

EN BUSCA DE PERICLES
Sábado 23 de septiembre. Fuimos a Segovia con grandes expectativas, pero al llegar comprobamos poco a poco que el Festival Hay era imperceptible. Quizás nos imaginábamos unas calles pobladas de casetas de libros. O escritores a los que reconocer y observar de reojo, comprobando que son realmente de carne y hueso. ?Qué menos que juglares subidos a tarimas regalándonos sus versos entre el gótico y el románico! Ni siquiera carteles anunciando el evento fantasma.
Mary Cruz, Carmen, Joaquí­n, Norma y yo dirigimos nuestros pasos hacia la Plaza Mayor. Era allí­ donde probablemente se concentrarí­an todas las casetas. Para nuestra gran frustración, sólo habí­a una ridí­cula caseta. Parecí­a como si se hubiera perdido y estuviera allí­ por pura casualidad, esperando que la vinieran a rescatar.
Pero la frustración se vio compensada por la magia de vagar en esa ciudad de trazado imprevisible.
Nos encontramos con Mariajo y asistimos a la conferencia de Vila Matas, Lago y Monmany en San Juan de los Caballeros. El marco, impresionante, pero el sonido defectuoso. La hora de charla resultó escasa.
También fue inesperada la elección del restaurante. ?A quién se le ocurre ir a un búlgaro estando en Segovia y no comer cochinillo? A nosotros. La comida fue estupenda y la compa?í­a muy grata.
Luego visitamos la iglesia de San Justo, que tiene un maravilloso fresco en el techo. Norma y yo subimos al campanario por una escalera de caracol, estrechí­sima y empinadí­sima. Desde luego, se notaba que los seres que con mayor asiduidad pasaban por allí­, o volaban, eran las palomas, a juzgar por la espesa alfombra de cacas bajo nuestros pies. Me sentí­ como James Stewart en "Vértigo". Pero las vistas bien valieron la pena. ?Increí­ble, pero todaví­a tengo agujetas!
Finalmente coincidimos con la heroica Sara que, a pesar del gran trancazo y de la lluvia, es la que acudió al mayor número de conferencias.
Ya en Madrid y olvidándonos pronto del cansancio, fuimos a por nuestra Noche Blanca. Quedamos con Pura y en el Conde Duque nos hizo fotos el hermano de Joaquí­n, que expone allí­ sus fotos de la movida.
A diferencia de Segovia, la fiesta en Madrid era indudable. Las calles tomadas, filas de gente para entrar en los museos y auditorios, y buen rollo.
Por muchas horas, Madrid sí­ existió.

25 septiembre 2006

Mojados como hojas de libros en oto?o.

Las librerí­as de Segovia se habí­an escondido por detrás de la plaza del Azoguejo, bajo unas piedras más antiguas que las del Acueducto. Amenazaba lluvia pero, puestos a no haber, solo habí­a frí­o. Norma le hizo frente con un nuevo sweter (?se escribe así­?) rojo. Entonces acudió Mariajo que nos llevó a la iglesia donde hablaba Vila Matas junto a otros dos acólitos. Uno de ellos mujer, pero que también platicaba debido a que se trataba de un ceremonial laico. Breve, pero, a mi, Enrique (es mi amigo) me pareció que sonaba como llegado del más allá. Tal vez lo tenga sacralizado, pero así­ lo perciben mis oí­dos. Luego, aprovechando el lugar en donde estábamos, comimos en un Restaurante Búlgaro. Las musakas y las verduras no estaban mal, pero (yo guardé el secreto) las carnes, - o lo que fueran,- olí­an fatal. La lluvia nos esperaba fuera, y la Iglesia de San Justo (la más antigua de la ciudad), con sus frescos románicos y sus cagadas de paloma. Entonces llamó Sara que, contra viento y marea, se estaba adentrando en las murallas. La lluvia menguaba a intervalos pero no acababa de cesar. Y vuelta a la plaza a buscar libros. Segovia es una ciudad sin libros, pero con juderí­a y estatuas mojadas por los parques. Pronto habrí­amos de regresar. Pero entonces Sara. Y vuelta a lo clásico: el mesón de Cándido. Tal vez Sara nos pudiera mostrar algún libro: pero tampoco. Al menos certificamos que todos estábamos allí, secándonos como hojas de oto?o, en aquel momento.

Crónica de Hay-on-Way

Subíamos Gemma y yo por Juan Bravo con los ojos todaví­a brillantes de la emoción por haber cogido por primera vez La Sepulvedana. Planeábamos antes del primer encuentro con Rosa Montero y Juan Villoro en la Caja de Segovia, visitar los puestos de libreros que, con ocasión del Festival, creí­amos iban a invadir la Plaza Mayor. El viernes era soleado y el silencio de la provincia nos descansaba del bullicio chirriante de Madrid. A un lado y otro de las calles nos reencontrábamos con iglesias, alcázares, y casas del siglo XV, que nos parecí­an novedosas al mirarlas con la inocencia de las turistas accidentales. Al llegar a la plaza no vimos puesto alguno y pensamos que a lo mejor era demasiado temprano. Sentadas en una terraza al sol tomábamos café con brioche entre extranjeros, mientras esperábamos el montaje de las librerí­as y hací­amos planes. Ta?eron doce veces las campanas de la catedral y por fin nos percatamos de un quiosco de madera verde de cuyo tejado colgaba una sábana con la leyenda: Asociación de Libreros de Segovia. Nos acercamos esperanzadas, pero la dependienta pronto nos regaló la decepción: sólo estaremos nosotros y los de The Guardian, así­ están las cosas, dijo con una sonrisa se?alándonos a unas chicas sentadas en un banco que repartí­an periódicos. Pero podéis ir a nuestra tienda, a?adió después de desplegar un mapa. Escuchamos sus explicaciones y hojeamos libros de Vila-Matas, McEwan y Lesing. La casa verde, bautizamos al quiosco.

Algo desencantadas fuimos a recoger a Freya, una amiga canadiense de Gemma, al Museo Esteban Vicente. Ella nos llevó a un restaurante y tomamos judiones y ponche segoviano para curarnos la depre. Por la tarde, escuchamos a McEwan entrevistado con inteligencia por Juan Villoro en el teatro Juan Bravo. Ian, reconoció no haber leí­do a escritores espa?oles o hispanoamericanos contemporáneos y dijo que sus tres novelas favoritas eran Madame Bovary, Ulyses y Herzog. En fin, que la tarde prometí­a a pesar de que una tos tenaz se apoderaba de mi garganta. Luego, Carmen Posadas abortó con sus coqueteos y tonterí­as lo que pudo haber sido una charla interesante con Martin Amis. Una pena.

Habí­a oscurecido y una brisa helada anunciaba lluvia. Agotadas regresamos a la estación de La Sepulvedana. Al dí­a siguiente yo habí­a quedado con Norma, Silvia y Joaquí­n, pero los escalofrí­os me hicieron cambiar algo los planes.

19 septiembre 2006

De novelas...?Cómo empiezan?

20. "Nunca he dado principio a una novela con tanto recelo. Si la llamo novela es únicamente porque no sé qué otro nombre darle. Su valor anecdótico es escaso, y no acaba ni en muerte ni en boda. La muerte todo lo termina, y es, por lo tanto, adecuado final de cualquier narración; mas también concluye convenientemente lo que en bodas acaba, y yerran quienes, por alardear de avisados, hacen burla de aquellos desenlaces que la costumbre ha dado en llamar felices. Opina sanamente el vulgo que, sobre aquello que en desposorios termina, no es menester a?adir más. Cuando mujer y varón, tras la vicisitudes que se deseen, terminan por unirse, cumplen una función biológica, y el interés que suscitaron es trasladado a la generación venidera. Mas yo dejo al lector en el aire. Este libro está compuesto con mis recuerdos de un hombre a quien traté í­ntimamente con largos intervalos, y poco sé de lo que pudo acontecerle durante ellos. Supongo que ejercitando mi imaginación podré rellenar esos huecos y lograr, de esa manera, mayor coherencia para mi narración; pero no deseo hacerlo. Quiero limitarme a dejar escrito aquello que verdaderamente llegó a mi noticia"

14 septiembre 2006

De Tiresias y Apollinaire

Al hilo de lo aportado por Cangreja a La Cena:
Tiresias es un adivino griego que aparece en todos los episodios mitológicos relacionados con la ciudad deTebas. Fue él quien aconsejó que se entregara el trono de la ciudad al vencedor de la Esfinge; más tarde sus revelaciones conducirán a Edipo a descubrir el misterio que rodeaba su nacimiento y sus crí­menes involuntarios.
Tiresias era ciego desde joven. Según algunas versiones, su ceguera habí­a sido causada por la diosa Atenea, que le castigó así­ por haberla sorprendido mientras se ba?aba, aunque como compensación le concedió el don de ver el futuro. En la Odisea (Canto XI), Ulises irá a consultarle al Hades para averiguar las circunstancias en que se desarrollará su regreso a Itaca. Según otras versiones, Tiresias habrí­a sorprendido a dos serpientes mientras se apareaban y habí­a matado a la hembra, quedando convertido en mujer. Siete a?os más tarde, en circunstancias similares, mató al macho y recobró su sexo primitivo. Esta experiencia única hizo que Zeus y Hera recurrieran a él como árbitro en una discusión sobre quién, el hombre o la mujer, experimentaba más placer en el amor. Cuando Tiresias afirmó que la mujer experimenta nueve veces más placer que el hombre, Hera, indignada le castigó dejándole ciego, pero Zeus le otorgó el don de la profecí­a y una larga vida equivalente a la de siete generaciones humanas. Volveremos a encontrarle, en efecto, en el ciclo tebano, desde la época de Cadmo hasta la expedición de los Epí­gonos.
El significado esencial de la figura de Tiresias reside en su papel de mediador. Es ante todo, por sus dotes proféticas, un intermediario entre los dioses y los hombres, pero lo es también, por su condición andrógina, entre los hombres y las mujeres y, por la duración excepcional de su vida, entre los vivos y los muertos.
El personaje reaparece en la literatura europea en su doble carácter de profeta y de andrógino desde el Edipo rey de Sófocles (425 a.C.). En el drama surrealista de Apollinaire Las tetas de Tiresias (1917), Teresa, una joven feminista casada que se niega a tener hijos, se convierte en un "se?or mujer" después de liberarse de sus pechos y adoptar el nombre de Tiresias; su marido, en cambio, se ocupará de traer miles de hijos al mundo para repoblar la ciudad de Zanzí­bar. Teresa reaparece al final de la obra bajo los rasgos de una cartomántica, paródico vestigio del papel profético de Tiresias. La figura del adivino tebano desempe?a un papel importante en la obra del poeta inglés T.S.Elliot Terreno vago (1944), donde, a través de su función de adivino, puede aparecer como una figura simbólica del creador.

12 septiembre 2006

Las tetas de Tiresias

?Hola! ?Hola! He retomado mi relación con el ordenador, suspendida por el intenso y agradable verano. Espero que el vuestro también haya sido muy bueno.
Joaquí­n, me parece bien la idea de reunirnos el próximo martes. ?Ahora ya entiendo el humo que entraba por mi ventana!
Tení­a un escrito que habí­a hecho después de nuestra última tertulia y que finalmente no colgué por pereza, y auqnue resulte algo desfasado, os lo enví­o.

La hora palpita en los relojes pero nuestras calles no están solas. Llegamos a nuestro término, después de recorrer los mismos sitios que hací­a tres semanas, cumpliendo una vez más con el eterno retorno, cosa que nos remite a ese otro gran escritor mexicano que hemos leí­do no hace mucho, Juan Rulfo. Todo se repite, el tiempo es cĂíclico, como la estructura del relato y como los elementos que refuerzan esa circularidad: glorietas, esferas, rondas.
Para gran regocijo de los gorriones, las ca?as vienen acompa?adas de las deseadas patatas fritas. Estamos en un placentero rincón de Madrid que, afortunadamente, es una negación de esa otra ciudad formada por la voracidad de los políticos, escenario polvoriento de graşas que semejan mástiles de barcos inútiles habitados por marineros de cascos blancos y chalecos reflectantes.
La terracita está muy concurrida y destaca entre los murmullos nuestra caótica pero intensa tertulia. La lucha por la palabra es brutal. La urgencia por explicar y cerrar el relato apremia.
Pero el relato no se deja. Hay un tono oní­rico y surrealista acentuado por figuras retóricas como la personificación, distorsión del tiempo y el espacio, constante presencia de relojes y ojos, juegos de luces y sombras.
Como relato surrealista aquí no intervienen los mecanismos de control de la razón, la concepción de la realidad es diferente. Para Breton "la más fuerte imagen surrealista es aquella que muestre un grado de arbitrariedad más elevado".
Los efluvios de la cena posterior, colorida y exuberante, nos sumergen en ese mundo donde la delgada lí­nea que separa lo real de lo fantástico se quiebra y se vuelve a unir.

Y aquí­ va una reflexión de Baudrillard que me gusta mucho:
"A fuerza de proezas técnicas hemos alcanzado tal grado de realidad y objetividad, que podemos hablar de un exceso de realidad que nos deja mucho más ansiosos y desconcertados que el defecto de realidad que, por lo menos, podemos compensar con la utopía y lo imaginario, mientras que para el exceso de realidad no existe compensación ni alternativa".

Abrazos.

?Programa?

Hoy es martes 12 y, como prometí­, ya estoy de vuelta. Abro el correo y no hay más que "spams", pero en el Blog tengo "cosas" de Efí­mera y de Norma. ?Que bien! Y además con muy buenas ideas y programas. (Hecho en falta cosas de Cangreja y de Adla, no por otra razón sino porque también ellas son asiduas al Blog) y me he puesto a pensar... De tanto pensar, acabo de idear un plan de reencuentro para la temporada que, más que se avecina, ya está aquí.
Podriamos reunirnos el próximo martes 19, donde siempre, a las 7 y media, para contarnos las vacaciones, proponer lecturas, exponer nuevas ideas (yo mismo tengo alguna) y programar lo de Segovia que a mí­ me parece muy interesante. (En principio propondría pasar todos,- los que puedan,- un dí­a entero allí­. Paseando, viendo libros, entrando en alguna conferencia, etc... Para mi el dí­a ideal es el sábado 23. Habla mi "fuhrer" Vila-Matas. Pero será cuestión de tratarlo.) Para el jueves 21, tengo programada una charla sobre "JUAN RULFO.FIGURAS EN EL PÁRAMO" en la Casa de América a las 19,30. Con el escritor Jorge Volpi y Carlos Garcí­a Gual. (Muy apetecible). Luego, el viernes o sábado a Segovia. Serí­a un buen principio de curso.
Necesitarí­a la urgente contestación, por Blog o telefółnica, para poner en marcha la temporada (si es que os parece que sea así­) y para llamar de inmediato a las "Chicas sin blog" (que no se enteran)... Pura, Carmen, etc...
Lo de vernos el martes es porque es nuestro dí­a mágico y porque tengo, el viernes, boda en Sepúlveda que me va a ocupar ese dí­a y el siguiente, pero estoy abierto a cualquier otra posibilidad. Besos y muy hasta pronto.

08 septiembre 2006

Hay Festival

Lo he encontrado. Aquí­ está el programa (con los precios) en espa?ol:

http://www.hayfestival.com/segovia

Por cierto... las entradas son un poco caras. Es una forma de asegurar de que quienes asisten están muy interesados y de que los debates pueden ser interesantes, pero se les ha ido un poco la olla.

Hay-on-Wye.

Lo de Hay-on- Wye, town of books, que comentó en ABC a NF, se celebrará en Segovia entre el 21 y 24 de septiembre, creo que están intentando un fringe (programas de actividades paralelas y festivas), con bandas de jazz, etcétera. Dicen que van a venir Ian McEwan, Martin Amis,Doris Lessing, Juan Villoro, Eric Hobsbawn, Ian Gibson y también escritores espa?oles. Si os parece bien, podí­amos analizar si aprovechando el evento organizamos algo. Creo que la nuit blanche de Madrid es el 23, sólo se solaparí­a un dí­a, bueno, una noche. Hablamos.

07 septiembre 2006

Escritura muy rapida (por el calor)

Llegué el martes a Madrid. Por las noches me ahogaba (acostumbarado como estaba a la buena vida). Hoy acabo de morirme por esta semana y me largo de nuevo a mi campamento de El Escorial. Por eso escribo rapido, con el tiempo justo de leer el correo y los blogs pendientes. Creo que deberí­amos empezar el curso en Segovia, aprovechando la semana mágica de la Literatrura. Efí­mera nos prodrí­a contar en que consiste el evento. Yo como en el juego de la oca (de martes a martes y tiro porque me toca) vuelvo el próximo martes. Espero encontraros a todos bien. Llevo movil, aunque acostumbro a perderlo u olvidarlo. Pero funciona. (Lo que son las prisas)

04 septiembre 2006

Edith Wharton

Ahora el placer de "Los ni?os", una de las novelas menos conocidas de Warthon, es mucho mayor que sólo su vital actualidad. La acción trepida, los personajes son ricos y coherentes, las descripciones tienen precisión, las metáforas derrochan originalidad. Pero eso es algo que uno da por hecho en un nombre como Edith Warthon. Más aún cuando se leen oraciones tan brillantes que parecen sin esfuerzo: "Continuó abrazándola en silencio, escuchando el repiqueteo de la lluvia en la ventana a medio abrir y sintiendo el frí­o olor a cementerio de la tierra en oto?o...".
"La vejez no existe; sólo existe la pena. Con el paso del tiempo he aprendido que esto, aunque cierto, no es toda la verdad. Otro generador de vejez es el hábito: el mortí­fero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora dĂía tras dí­a, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardí­a."Una mirada atrás", memorias de Edith Wharton.

30 agosto 2006

Muere Naguib Mahfuz

Naguib Mahfuz, el único escritor en lengua árabe premiado con el Nobel de Literatura, ha fallecido hoy a los 94 a?os de edad en el hospital de la policí­a de El Cairo. El novelista recibió ese galardón en 1988 y está considerado por la crí­tica el mayor cronista del Egipto actual. Ha muerto tras permanecer más de tres semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Mahfuz era el primer cultivador de la novela moderna en Egipto, considerado uno de los escritores árabes más innovadores. Su obra orbitaba en torno al hombre y su impotencia para luchar contra el destino y las convenciones sociales.

Más sobre Mahfuz: (he a?adido un espacio para que no se desconfigure el blog, hay que quitarlo y poner la dirección toda seguida).

http://www.elpais.es/articulo/cultura/Fallece/premio/Nobel/Literatura/ egipcio/Naguib/Mahfuz/elpporcul/20060830elpepucul_1/Tes/

De novelas... ?Cómo empiezan?

19. "Crimen y castigo" 1866 F.Dostoyevski.

26 agosto 2006

Promesa

Prometiste algo de El Ocnos, de Luis Cernuda, y Dios ha querido que lo cumplas :

El Tiempo

Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraí­so primero, donde todo hombre una vez ha vivido libre del aguijón de la muerte.
?A?os de ni?ez en que el tiempo no existe! Un dí­a, unas horas son entonces cifra de eternidad. ?Cuántos siglos caben en las horas de un ni?o?..

Pronto comenzarán las clases de El Mono Rojo y la tertulia de El Barandal, desde tu balcón ves los árboles titilar con una luz frí­a y las golondrinas ya se han marchado. Antes que el curso comience debes leer El hombre de nieve a unos ni?os, allí, en Los Montes.

Sonata de Verano II

Las paredes se balanceaban como los balandros durante las galernas de Getaría. Te chocabas contra las puertas. Rábano, el neurólogo, te hizo un escáner y te tranquilizó: es normal, la desaceleración produce vértigo. La pastilla que te sacó del país inestable te llevaría a un sopor que invalidaba y los libros esperaron cerrados. Luego, te miraste en el espejo y reconociste los ojos de simio. Por primera vez, lloraste.

Antes, el nueve de agosto, quedaste con Joaco para almorzar con Nacho Fernández, el director de Literaturas.com. Nacho no apareció, pero llamó Norma para invitarte a la comida que había organizado Joaquín Pérez-Minguez en El Escorial. Le pediste el teléfono de Nacho y él te confirmó que la cita era para el día anterior. Se movían las paredes y las fechas. Joaco, te consolaba: el ABC es muy bonito y en Perú el ochenta por ciento de las veces me dejan plantado. Nacho, tampoco le dio importancia a tu equivocación. Te sentías cansada y Jorge dijo que en Biarritz te curarías.

Llegasteis a casa de Carmen y Javier, Las Ondinas. La llave estaba en el lugar de siempre. Deshicisteis las maletas y os sentastéis en el porche. Luego, Carmen vestía de rosa y Javier colocaba los palos de golf. Brindasteis con las historias del año y el recuerdo de los amigos ausentes. El Oporto y los emplastes de algas te curaron el mareo y guardaste las pastillas en la maleta. Carmen y Javier te mimaban. Cenasteis con Eugenia Niño y Gema Súñer. Tú amiga Gema, te hizo notar que el verso no era de Salinas, sino de Neruda. Te tomaste otra copita de Oporto y soñaste con la sesión de algas del día siguiente. Me gustas cuando callas, porque estás como ausente…


El quince de agosto, bajasteis con Carmen y Javier a ver los fuegos artificiales a la playa y llamasteis a los amigos que pasaban el verano en Bremen. En el 2007, estaremos todos juntos, en vuestra casa, como siempre. Una palmera de luces dorada cayó sobre vuestras cabezas y le pediste al hada de las luces efímeras que se cumpliera vuestro deseo. Antes, el cuatro de agosto, a la una de la tarde, le habías pedido a la Virgen: no dejes que nos matemos. Y te lo había concedió. Tu solicitud había sido racional sin un atisbo de histeria, acaso imperativa, como meses antes habías exigido que se respetaran los derechos de tu clienta esquizofrénica. La sensación de muerte inminente, como la bofetada de una ráfaga de viento helado en el rostro, es inexorable. Lucía, tu amiga teóloga, te dijo meses antes que los milagros se debían pedir con una fuerza sobrehumana, por eso había tan pocos.

Sonata de Verano

A finales de julio las chicharras cantaban históricas en Ciempozuelos y los locos amodorrados por la medicación te miraban con ojos de simio. Ya habí­as concluido tu encargo --arrendamiento de servicios- a pesar de las trabas de los cuerdos. De vez en cuando regresas a una profesión, donde lo legal esclaviza a lo justo. Y luego, exhausta, te exilĂ­as entre relatos y novelas hasta que alguna circunstancia romántica te lleva a vestirte la armadura de nuevo.

Los amigos se marchaban haci­a Santander, Bruselas, Bremen y otros destinos y las escritoras de El Mono Rojo os llamabais para ayudaros y a la vez os recomendábais lecturas de estí­o. Los de la tertulia de El Barandal se desvanecí­an miedosos todaví­a de las mujeres de La Cena, de Alfonso Reyes. Todo estaba en calma y de nuevo partiste a Los Montes, donde la mirada y la risa de tus sobrinos cubrí­an de un halo mágico la existencia.

Cuatro de agosto, una de la tarde, entre Jaén y Granada. El volantazo hizo que el coche chocara contra el quitamiedos de la derecha. Luego, dio seis o siete trompos. Entró en la mediana y chocó contra el quitamiedos de la calzada contraria, rebotó y salió lanzado de nuevo hacia la mediana. Las adelfas y los arbustos actuaron de red que paró el vehĂ­culo. Tus padres y tú estabais vivos, rodeados de gente extra?a y misericordiosa que no dejaban de ayudaros y repetir la palabra: milagro.

La Compa?í­a de Seguros decí­a que os iba a llevar a la base y esa palabra hizo que tu madre llorara. Una voz salió de tu entra?a: Se?or - le inquiriste al chofer -, a la Clí­nica Santa Elena, allí­ nos esperan mi hermano y unos amigos médicos. Son cincuenta céntimos por kilómetro, repuso él. De acuerdo, respondiste. Y tus padres amedrentados se curaban poquito a poco de un temor primario y ancestral.

01 agosto 2006

De novelas...

Queridí­simos: he vuelto de Menorca. El mes de agosto estaré en Madrid. Me he alegrado mucho de encontraros en el blog. Envio mi peque?a contribución.

19. "En un atardecer muy caluroso de principios de Julio un joven salió de la peque?a buhardilla que tení­a alquilada en el pasadizo Stoliarny y se encamninó a paso lento y un tanto irresoluto hacia el puente Kamenny.
Habí­a logrado dar esquinazo a su patrona en la escalera. Su cuchitril se hallaba bajo la techumbre misma de un edificio alto de cinco plantas y más parecí­a alacena que habitación. La patrona que se lo alquilaba y le proveí­a de comida y servicio tení­a su propia vivienda en el piso inmediatamente inferior, y cuando el joven salí­a a la calle tení­a que pasar junto a la cocina de ella, cuya puerta, que daba a la escalera, estaba casi siempre abierta de par en par. Y cada vez que pasaba lo hací­a con cierta sensación de malestar y cobardí­a que le obligaba a fruncir el ce?o de pura vergüenza. Debí­a bastante dinero a la patrona y temí­a tropezar con ella."

?Vacaciones en el blog?

Ay, Efervescente. Estás leyendo en diagonal... y se te pierden palabras por el camino. He estado respondiendo tus postales de Santander, mira al final de tu mensaje, en los comentarios.

Además, tenemos un nuevo miembro en nuestro Barandal, ?Salud, Gato! Bienvenido: si has conseguido llegar hasta aquĂí, seguro que conseguirás encontrar la forma de participar e incorporar nuevos temas.

Estoy en Madrid, en una situación un poco precaria. Ayer y hoy me están pintando el piso. Para muestra un botón: ayer bajé a cambiarme y ducharme a los vestuarios de la piscina... hoy tengo hora con el masajista, pero no encuentro mi agenda así­ que tendré que llamar para preguntar la hora de la cita. Al menos, el ordenador y la conexión a Internet han vuelto a funcionar.

A partir de ma?ana -espero- volveré a la normalidad y escribiré "más bonito". Que estéis todos bien y disfrutando del verano, compa?eros de tertulia.

31 julio 2006

Santander sin invierno

Hoy es lunes y al abrir el blog me llevo una gran desilusión: nadie escribiół desde mi última crónica del jueves. ?Será que todo el mundo está de vacaciones?. Bueno, eso no serí­a disculpa; yo también lo estoy y sigo escribiendo. ?Que pasa con Adla? Cangreja y Efí­mera prometieron visitarme en El Escorial y Norma está, si no me equivoco en Bruselas. Pero, ?y el resto de mis "ni?as"?
Dentro de tres dí­as regreso a mi base de operaciones en el Escorial. Aquí­, como ya os conté han pasado tres estaciones, primavera, verano y oto?o pero el invierno no ha llegado. Ahora, un calor humedo en ocasiones azul pero con frecuencia gris se ha apoderado de la ciudad. De vez en cuando llueve desinteresadamente, sin gracia. Santander se acaba a pesar de que ma?ana comienzan los festivales de Verano, con la Traviatta de Verdi. Como las localidades se agotaron hace tiempo, busco entretenimientos más asequibles. Ma?ana a las ocho tengo una tertulia literaria en la Menendez Pelayo con Lucí­a Etxebarrí­a, Lola Beccarí­a, Marta Sanz y Zoe Alameda (o Almeida). Imagino que será una mesa redonda feminista pero puede tener gracia. Ahora leo la autobiografía de Felicidad Blanc, la esposa y madre de los Panero, de la pelicula El Desencanto. Compré el libro en un rastrillo, por un euro. No está muy bien escrito pero describe bien una familia y una época. Lo compré para un amigo pero antes de dárselo aprovecho para leerlo.
Podrí­a contar más cosas pero tengo la sensación de que escribo para el vací­o. ?Hay alguien ahí­, al otro lado de estas palabras?

27 julio 2006

Oto?o en Santander

En Santander las estaciones transcurren a la velocidad de las semanas. Continúa Julio. Al principio fue primavera, luego verano y ahora ya es oto?o. Llueve. Las hojas de los plátanos de la Alameda riegan a cuantos pretenden en ellas encontrar cobijo. Hace dos dí­as que no podemos colgar la ropa en el tendal de mi habitación oscura de nubes grises. La playa se cubrió con un manto pegajoso de sombrillas vací­as. Leo "La mitad del Alma" de Carme Riera. Como ayer fue mi santo MariCruz me regaló unos zapatos para caminar por la lluvia. Unos amigos me regalaron un libro caro que, como resultaba natural, no me interesaba en absoluto. Lo transformé en dos: "Capital de la Gloria" (Visor) una colección de poemas de muchos autores sobre la resistencia de Madrid y "Absalón, Absalón" de Faulkner, (Cátedra) que seguramente tendremos que preparar para Septiembre; para cuando todaví­a sea verano en Madrid.
Propicio para las lecturas y la gastronomí­a, aprovecho el oto?o también para abusar de la comida cántabra. Engordé cinco kilos pero MariCruz se comprometió a rebajármelos en el Escorial a base de gazpachos y pechugas de pollo (sin patatas). Cuando vengan Sara, o Silvia (si es que está por Madrid) o Norma, (?porqué no las tres juntas, si se ponen de acuerdo?) haré una excepción. De Adela no digo nada,-aunque me encantarí­a que viniese,- porque la supongo con más obligaciones y porque apenas colabora en el blog.)
En efecto, la semana pasada hubo "martes literario" con Juan Cruz, por lo que Sara se ganó el aperitivo (aunque no con gambas, sino con croquetas). Esta semana vino Rosa Montero, pero yo tení­a cena y no acudí­ a su charla. Bueno. Espero llegar al Escorial la semana que viene, por lo que no se si esta será mi última crónica desde Santander, donde es oto?o y, por consiguiente, llueve.

20 julio 2006

A la playa

Por fin, me voy a la playa unos dí­as. Intentaré terminar Almas grises y Alondra. Sí­, voy muy retrasada, pero la abogací­a, mi otra actividad, me ha sumergido en un mundo oscuro: el psiquiátrico de Ciempozuelos. Y no es que yo sea una enferma mental - bueno, algo sí­, como todos- sino mi cliente, un esquizofrénico que desea le sean reconocidos sus derechos. Llevo varias semanas negociando con personas que se parecen a la enfermera de aquella pelí­cula deprimente titulada: Alguien voló sobre el nido del cuco ( One flew over the cuckoo´s net), de Milos Forman. Por si acaso huyo antes que me hagan una lobotomí­a.
Luego, a mi regreso, Efervescente me invitará a un aperitivo, con gambas, en El Escorial. Aunque no sé si invitarle yo a él por haber tenido la paciencia de aguantar a nuestro queridísimo Juan Cruz.
Norma, gracias por tu nuevo enlace. Es muy bueno, en El Mono Rojo mantenemos muy buena relación con el equipo de PRISA.
A las muditas les mando un fuerte abrazo.

18 julio 2006

Llegó el Verano

Aquí­, en Santander, hace tres dí­as que llegó el verano. Por fin alcanzamos los 25? y la gente se muere de calor. Esto es como el fin del mundo. Yo mismo, poco amante de las playas me he ba?ado tres dí­as seguidos en el mar. Y todo esto sin parar de comer rebas y chipirones encebollados y sardinas. Acabé de leer Middle Sex de Eugenides. Me encantó. Ahora estoy con Cuentos Cortesanos de Maupassant. Relatos breves para leer, como digo, en la playa. Pero aún falta lo más gordo del verano, las Fiestas de Santander que empiezan el dí­a de Santiago. Hoy dí­a 18 hay un homenaje a Franco (recordad, el caudillo) en la plaza del Ayntamiento, pero yo acudiré a una tertulia literaria de.... ?ay que mal estoy de nombres! Si, el canario este bajito, que dirigí­a la colección Alfaguara y que colabora mucho con el Pais. Bueno, a quien adivine el nombre le invito a una ca?a (con aperitivo) en El Escorial, en Agosto. (Una pista, me parece que se llama Juan). Vale, de más no me acuerdo y no es que no quiera acordarme.

16 julio 2006

Nuevo enlace

He puesto un nuevo blog en la sección enlaces, lleva a El Boomeran(g), un blog de literatura latinoamericana de "la oficina del autor" (PRISA). Es interesante.

También recomiendo visitar esta dirección: http://www.laflecha.net/canales/comunicacion/200602201/

Tiene una reflexión sobre el papel de los blogs en la comunicación actual.

11 julio 2006

Tiempo de ocio...

?Ah! ?Qué ganas tengo de pillar las vacaciones! Disfruta de Santander, amigo. Precisamente hoy envié un mensaje a una persona que está allí­ y le recomendé que aproveche los aires de mar y la buena comida. En Madrid el sopor durante la tarde casi no se aguanta.

?Qué lectura hemos escogido para el encuentro de septiembre? No lo puedo recordar.

Continúo con mis lecturas, siempre inconclusas: "Mujer con perro sobre fondo verde", de Alfonso Fernández Burgos, y "El Mago de Viena", de Pitol. El segundo me inspira más, pero Mujer con perro.. son relatos cortos, más apropiado para leer en el metro, el autobús, de a ratos...

Postal de Verano

?Como es posible que digais que hace calor si aquí­ en Santander no alcanzamos los 25 grados? Además esta noche llovió y el ambiente está más fresco que nunca. En fin no es para daros envidia. Aqui se lee y se come mucho y se va poco a la playa. (Solo dos dí­as de 11). Leo MIDDLE SEX, de Eugenides (Anagrama) que me está encantando. Leí­ LA NIETA DEL SE?OR LIH, de Phillipe Claudel, que encierra un misterio y CUENTOS DE LA MONTA?A del portugués Torga que me gustó mucho. De momneto no he asistido a ningun "martes literario": el martes pasado habló Manuel Vicent pero me quedé en casa viendo las semifinales del futbol. Me parece que Efímera tiene razón al protestar. Yo prometo escribir algo todos los martes, que es cuando acudo al Internet. Besos. Joaquí­n

10 julio 2006

?Hay alguien ahí?

No es el tí­tulo de un cuento de Carver, sino una pregunta dirigida a la tertulianas. Ya sé que hace mucho calor, pero unas palabritas, chicas, tampoco cuestan tanto.

09 julio 2006

La Eternidad

Poseí­a cuando ni?o una ciega fe religiosa. Querí­a obrar bien, más no porque esperase un premio o esperase un castigo, sino por instinto de seguir un orden bello establecido por Dios, en el cual la irrupción del mal era tanto un pecado como una disonancia. Más a su idea infantil de Dios se mezclaba insidiosa la de la eternidad. Y algunas veces en la cama, despierto más temprano de lo que solí­a, en el silencio matinal de la casa, le asaltaba el miedo de la eternidad del tiempo ilimitado.

La palabra siempre, aplicada a la conciencia del ser espiritual que en él había, le llenaba de terror, el cual luego se perdí­a en vago desvanecimiento, como un cuerpo tras las asfixia de las olas se abandona al mar que lo anega. Sentí­a su vida atacada por dos enemigos, uno frente a él y otro a sus espaldas, sin querer seguir adelante y sin poder volver atrás. Esto, de haber sido posible, es lo que hubiera preferido: volver atrás, regresar a aquella región vaga y sin memoria de donde habí­a venido al mundo.

?Desde qué oscuro fondo brotaban en él aquellos pensamientos? Intentaba forzar sus recuerdos, para recuperar conocimiento de dónde, tranquilo e inconsciente, entre nubes de limbo, le habí­a tomado la mano de Dios , arrojándole al tiempo y a la vida. El sue?o era otra vez lo único que respondía a sus preguntas. Y esa tácita respuesta desconsoladora él no podía comprenderla entonces.

Ocnos, de Luis Cernuda


07 julio 2006

Ocnos, de Luis Cernuda

(Cosa tan natural era para Ocnos trenzar sus juncos como para el asno comérselos. Podí­a dejar de trenzarlos, pero entonces ?a qué se dedicarí­a? Prefiere por eso trenzar los juncos, para ocuparse en algo; y por eso se come el asno los juncos trenzados, aunque si no lo estuviesen habrí­a de coméroslos igualmente. Es posible que así­ sepan mejor, o sean más sustanciosos. Y pudiera decirse, hasta cierto punto, que de ese modo Ocnos halla en su asno una manera de pasatiempo).
Durante el estí­o publicaré epí­grafes de Ocnos. Mi abuela siempre llevaba el librito de Cernuda, una edición que le regaló su hermano.