A partir de: Antonio Muñoz Molina (El País, Babelia, 19/07/2008)
Estoy de vacaciones. En mi primer día sin obligaciones aprovecho el tiempo con lecturas atrasadas, que me lleven a meditar, a utilizar esta parte de mi cerebro cerrado por no-vacaciones durante casi todo el año.
Así, di con este artículo de Muñoz Molina. No es tan antiguo: dos semanas. Habla del descrédito en que ha caído el narrador omnisciente, de la exigencia implícita de que no sepa más que los personajes, de que el narrador supremo es el que narra en primera persona. El autor del artículo relaciona esta exigencia con la época actual en que vivimos, en la que el “yo” está exacerbado y todo gira en torno nuestro: I-phone, I-pod, My-space, etcétera. Quizás tenga razón.
Para hablar de lo omnisciente, Antonio Muñoz Molina comienza con haiku de Borges:
“En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe”.
Lo que viene a decir es que las cosas, o determinadas cosas y hechos, ocurren más allá de que haya un ojo observándolo. La naturaleza fluye, ha fluido y fluirá seamos o no conscientes de ello.
Enlaza el haiku con una novela de Virginia Wolf: To the Lighthouse (Al faro, o Hacia el Faro), en la que –en palabras de Muñoz Molina— en la conciencia de cada personaje los pensamientos y las sensaciones fluyen a una velocidad de sombras proyectadas en una pared, y aunque la mayor parte de ellos permanecen secretos, alguien sabe.
En fin, espero haberos contagiado curiosidad para leer la novela de V. Wolf y estudiar este narrador omnisciente, al menos por leer el artículo de Babelia, que podéis encontrar aquí: http://www.elpais.com/articulo/semana/Alguien/sabe/elpepuculbab/20080719elpbabese_7/Tes
Por mi parte, he buscado Al Faro en la biblioteca de Retiro. No la he encontrado, pero he vuelto con La señora Dalloway, también de Virginia Wolf, y con El Día de la Independencia, de Richard Ford, que tenía pendiente de leer hace tiempo.
28 julio 2008
17 julio 2008
Retratos literarios de Mordzinski, en Madrid
Actividad para este verano: os animo a pasaros por la Casa de América, hay una exposición de fotografías de escritores latinoamericanos.Según anuncia hoy El País Digital:
Autor de fotografías que ya son iconos de la identidad latinoamericana, el argentino Daniel Mordzinski expone en la Casa de América de Madrid una antología del trabajo que ha realizado en los últimos treinta años entre los más destacados escritores en lengua española
"¿Qué escritor no ha escrito una palabra en un hotel; qué escritor no ha acabado un capítulo en un hotel o ha enfermado; quién no ha amado; quién no ha decidido que mañana lo cambia todo?. El cuarto de hotel es como una metáfora de la vida ya que finalmente es un lugar en el que estamos de paso". En la imagen, el fotógrafo Daniel Mordzinsky, en Madrid.
http://www.elpais.com/fotogaleria/retratos/literarios/Mordzinski/5016-1/elpgal/
"¿Qué escritor no ha escrito una palabra en un hotel; qué escritor no ha acabado un capítulo en un hotel o ha enfermado; quién no ha amado; quién no ha decidido que mañana lo cambia todo?. El cuarto de hotel es como una metáfora de la vida ya que finalmente es un lugar en el que estamos de paso". En la imagen, el fotógrafo Daniel Mordzinsky, en Madrid.
http://www.elpais.com/fotogaleria/retratos/literarios/Mordzinski/5016-1/elpgal/
06 julio 2008
Siempre a flote
La pizarra yace varada en el portal de Lagasca
Chisi me leyó el Talmud
Amiga, el eco de las clases
para los que lleguen después
Nada fue efímero:
Desoladas
Y el río de Paco
Me dejo llevar por la corriente
Lecturas de estío recomendadas por Efímera
La fórmula preferida del profesor, de YoKo Ogawa. Funambulista
La vista desde Castle Rock, de Alice Munro.RBA
La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz.Mondadori
La Rosa, de Robert Walser. Siruela
El peso falso, de Joseph Roth.Siruela
El Leviatán, de Joseph Roth. Siruela
Episodios nacionales.Primera serie. La guerra de la Independencia. Benito Pérez Galdós.Destino
Imágenes y Justicia. El Derecho a través del Cine.Francisco Soto Nieto y Francisco J. Fernández. La Ley
José María Guelbenzu, mi admirado profesor, recomienda en un Verano clásico varias obras; a saber:
Casa desolada, de Charles Dickens. Valdemar
Almas muertas, de Nicolai Gógol.Planeta
Los trabajadores del mar, de Victor Hugo. Espasa
Vida y muerte de Harriet Frean, de May Sinclair.Alba
Hijas y esposas, de Elizabeth Gaskell. Alba
Cuentos y relatos libertinos. Siruela
Teatro completo, de Oscar Wilde.Valdemar
Girasol, de Gyula Krúdy. Espasa
Amigos, felices vacaciones
Chisi me leyó el Talmud
Amiga, el eco de las clases
para los que lleguen después
Nada fue efímero:
Desoladas
Y el río de Paco
Me dejo llevar por la corriente
Lecturas de estío recomendadas por Efímera
La fórmula preferida del profesor, de YoKo Ogawa. Funambulista
La vista desde Castle Rock, de Alice Munro.RBA
La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz.Mondadori
La Rosa, de Robert Walser. Siruela
El peso falso, de Joseph Roth.Siruela
El Leviatán, de Joseph Roth. Siruela
Episodios nacionales.Primera serie. La guerra de la Independencia. Benito Pérez Galdós.Destino
Imágenes y Justicia. El Derecho a través del Cine.Francisco Soto Nieto y Francisco J. Fernández. La Ley
José María Guelbenzu, mi admirado profesor, recomienda en un Verano clásico varias obras; a saber:
Casa desolada, de Charles Dickens. Valdemar
Almas muertas, de Nicolai Gógol.Planeta
Los trabajadores del mar, de Victor Hugo. Espasa
Vida y muerte de Harriet Frean, de May Sinclair.Alba
Hijas y esposas, de Elizabeth Gaskell. Alba
Cuentos y relatos libertinos. Siruela
Teatro completo, de Oscar Wilde.Valdemar
Girasol, de Gyula Krúdy. Espasa
Amigos, felices vacaciones
04 julio 2008
De paso
Estando yo, como estoy, en Santander. Me vine por dos dias a la capital para asistir a una boda, mañana día 5 de Julio. Pero el 6, que es domingo, me vuelvo. Y es que el norte es otra historia, sobre todo en cuanto a temperatura. Acabo de llegar al Distrito Federal y no acierto a combatir el calor que abochorna mi cuerpo. Veremos si puedo escaparme de nuevo pasado mañana. Para distraerme escribo en el blog y aviso que estoy leyendo "Vida y destino" de Vasily Grossman, novela excelente pero tal vez no recomendable para estas jornadas de asfixia. Hasta la vuelta.
03 julio 2008
¡Vacaciones!
¡Por fin! las anheladas vacaciones... Bueno, a mi en realidad todavía me faltan tres semanas. Pero como por fin se ha instalado el buen tiempo, ya se respira aires nuevos. Hombres en bermudas, mocasines a piel pelada, tirantes, uñas al descubierto, pecas, abanicos... mosquitos, alergias, hasta la eurocopa ha llegado. Y con alza en las hipotecas.
¡No importa! El verano ya está aquí.
Para septiembre, hemos escogido "La mujer Zurda".
¡No importa! El verano ya está aquí.
Para septiembre, hemos escogido "La mujer Zurda".
13 junio 2008
25 horas de la vida de una mujer
He estado mirando en el catálogo de las bibliotecas de Madrid "24 horas de la vida de una mujer", y es un audio libro. ¿lo habéis encontrado? ¿Lo estáis leyendo?
07 junio 2008
El Doble
Henry James es una de las figuras relevantes de la literatura contemporánea. La crítica lo ha catalogado como un escritor preocupado por la técnica narrativa. Uno de sus logros consiste en redefinir el valor artístico de una obra, reformulados en un concepto integral entre discurso y estética.
Se lo reconoce principalmente por Otra vuelta de tuerca, ampliamente estudiada incluso en los claustros universitarios y de una serie de títulos, entre los que se incluyen: La lección del maestro, Un peregrino apasionado, Los embajadores, La copa dorada, La otra casa, entre otros.
Hemos extraído, para su análisis, el cuento El rincón feliz, que si bien se puede establecer una lectura interpretativa desde un punto de vista biográfico, se ha tenido en cuenta el tema del doble como recurso literario.
Se lo reconoce principalmente por Otra vuelta de tuerca, ampliamente estudiada incluso en los claustros universitarios y de una serie de títulos, entre los que se incluyen: La lección del maestro, Un peregrino apasionado, Los embajadores, La copa dorada, La otra casa, entre otros.
Hemos extraído, para su análisis, el cuento El rincón feliz, que si bien se puede establecer una lectura interpretativa desde un punto de vista biográfico, se ha tenido en cuenta el tema del doble como recurso literario.
EL DOBLE
En la antigüedad y el período del prerromanticismo, el tema del doble era un motivo de interpretación para la relación de dos personajes iguales (mellizos, gemelos), principalmente en el género comedia, en el cual, los enredos y equívocos enriquecían una situación anecdótica. Con el surgimiento del romanticismo, pasó a ocupar un lugar destacado cambiando el punto de vista, en una estructura compleja, debido a que la visión interna permitía la recreación de un clima de tensión y suspenso, que en muchos casos, dejaba en el lector la sensación de una ambigüedad de los hechos presentados para una interpretación libre.
Estas situaciones fueron analizadas por Otto Rank, en El doble, estableciendo un estudio comparativo desde el ámbito del psicoanálisis aplicado a la literatura. Si bien se pueden encontrar obras universales, su mirada se concentra en un estudio pormenorizado de aquellas pertenecientes a la literatura alemana.
Otto Rank vincula el estudio del doble con la proyección de la sombra psicológica, para lo cual describiremos brevemente un concepto de su aplicación en el psicoanálisis.
LA SOMBRA
El tema de la sombra ha sido tratado por Sigmud Freud en La interpretación de los sueños , y a partir de este estudio clásico es posible conceptualizarla.
Todo el bagaje cultural heredado potencia la faz positiva, dejando de lado lo negativo por las consecuencias nefastas que puede acarrear. A veces no se advierte que este aspecto podría llegar a ser un motivo de cambio en la persona. La cultura ha remarcado al lado negativo como "la sombra". En una primera impresión se la podría definir como una "falta de luz".
Carl G. Jung establece que "la sombra representa casi a la totalidad del inconsciente humano", a lo que la analista junguiana Marie Louise Von Franz subraya que es "el lado oscuro, apagado y reprimido del complejo yoico", de "cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego: aspectos que, en su mayoría, pertenecen a la esfera personal y que también podrían ser conscientes". En su proyección se hallan aquellos que de alguna manera se consideran desagradables por tener un comportamiento caprichoso (complejos), dudas, decepciones, sexualidad, angustias, pero también se encuentra gran parte de la espontaneidad e intuición.
Tanto Otto Rank como Carl Gustav Jung, al desvincularse de la Escuela Psicoanalítica Ortodoxa (léase Sigmud Freud y sus seguidores), ahondaron con detenimiento en este cambio y establecieron una serie de prácticas y métodos clínicos para tratar casos puntuales: locura, doble personalidad, fobias, alucinaciones, efecto de narcóticos, entre otros.
El psicoanálisis como cualquier otra disciplina pueden tomarse como referencia para abordar una crítica literaria, ya que esto posibilita una amplia conceptualización del tema, no sólo como un vínculo cultural entre la obra artística y el hombre, sino también por ser el vehículo motor de todas las manifestaciones humanas.
EL PARADIGMA LITERARIO
En la antigüedad y el período del prerromanticismo, el tema del doble era un motivo de interpretación para la relación de dos personajes iguales (mellizos, gemelos), principalmente en el género comedia, en el cual, los enredos y equívocos enriquecían una situación anecdótica. Con el surgimiento del romanticismo, pasó a ocupar un lugar destacado cambiando el punto de vista, en una estructura compleja, debido a que la visión interna permitía la recreación de un clima de tensión y suspenso, que en muchos casos, dejaba en el lector la sensación de una ambigüedad de los hechos presentados para una interpretación libre.
Estas situaciones fueron analizadas por Otto Rank, en El doble, estableciendo un estudio comparativo desde el ámbito del psicoanálisis aplicado a la literatura. Si bien se pueden encontrar obras universales, su mirada se concentra en un estudio pormenorizado de aquellas pertenecientes a la literatura alemana.
Otto Rank vincula el estudio del doble con la proyección de la sombra psicológica, para lo cual describiremos brevemente un concepto de su aplicación en el psicoanálisis.
LA SOMBRA
El tema de la sombra ha sido tratado por Sigmud Freud en La interpretación de los sueños , y a partir de este estudio clásico es posible conceptualizarla.
Todo el bagaje cultural heredado potencia la faz positiva, dejando de lado lo negativo por las consecuencias nefastas que puede acarrear. A veces no se advierte que este aspecto podría llegar a ser un motivo de cambio en la persona. La cultura ha remarcado al lado negativo como "la sombra". En una primera impresión se la podría definir como una "falta de luz".
Carl G. Jung establece que "la sombra representa casi a la totalidad del inconsciente humano", a lo que la analista junguiana Marie Louise Von Franz subraya que es "el lado oscuro, apagado y reprimido del complejo yoico", de "cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego: aspectos que, en su mayoría, pertenecen a la esfera personal y que también podrían ser conscientes". En su proyección se hallan aquellos que de alguna manera se consideran desagradables por tener un comportamiento caprichoso (complejos), dudas, decepciones, sexualidad, angustias, pero también se encuentra gran parte de la espontaneidad e intuición.
Tanto Otto Rank como Carl Gustav Jung, al desvincularse de la Escuela Psicoanalítica Ortodoxa (léase Sigmud Freud y sus seguidores), ahondaron con detenimiento en este cambio y establecieron una serie de prácticas y métodos clínicos para tratar casos puntuales: locura, doble personalidad, fobias, alucinaciones, efecto de narcóticos, entre otros.
El psicoanálisis como cualquier otra disciplina pueden tomarse como referencia para abordar una crítica literaria, ya que esto posibilita una amplia conceptualización del tema, no sólo como un vínculo cultural entre la obra artística y el hombre, sino también por ser el vehículo motor de todas las manifestaciones humanas.
EL PARADIGMA LITERARIO
En literatura, el análisis del doble ocupa un lugar destacado de la crítica. La lista de obras que se podrían citar sería casi indefinida, pero el relato que más estudios se han realizado es El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert L. Stevenson. Escrita en 1886, es considerada como una obra maestra. En su época fue leída como un cuento policial; hoy tiene otra revelación que va más allá de lo literario. Puede interpretarse desde la conducta esquizofrénica del personaje, así como también desde la eterna parábola: lucha entre el bien y el mal. Es un paradigma en su género, porque está representado por un arquetipo universal, en el cual la "sombra" marca un límite bien definido. Un error en los experimentos del Dr. Jekyll hizo que resurgiera otro ser: una extraña presencia, en el momento de beber una sustancia. Se producía un cambio repentino, como si se hinchara. Luego "la cara se oscurecía. Parecía que las facciones se disolvían, que se alteraban..." Era Mr. Hyde, cuyos rasgos no eran nada agradables a la vista: "Pálido y de cara chata, daba la impresión de deformidad, sin poder precisar ninguna deformación. Sonreía desagradablemente y su conducta, era una mezcla homicida de cobardía y de audacia y hablaba con una voz ronca, baja y rota" .
Al principio el Dr. Jekyll había conseguido satisfacciones por su nuevo disfraz: Mr. Hyde. Pero, muy pronto, se convirtió en algo monstruoso. Con frecuencia se sentía invadido por su sustituto. Su vacilación era justificada: Acusaba en él ambas personalidades. El Dr. Jekyll debía modificar su destino, o bien, aceptarlo. Estaba en sus manos el poder hacerlo, pero se enredó en una telaraña de inseguridades, y consiguió caer en su propia trampa. Él había conseguido traspasar los límites que le fijaba la ciencia y su propia naturaleza. Despertó en él la maldad y su error fue no poder dominarla, y aunque se negara, siguió siendo alguien quien no quería ser. En este estado de locura, se suicida.
Al principio el Dr. Jekyll había conseguido satisfacciones por su nuevo disfraz: Mr. Hyde. Pero, muy pronto, se convirtió en algo monstruoso. Con frecuencia se sentía invadido por su sustituto. Su vacilación era justificada: Acusaba en él ambas personalidades. El Dr. Jekyll debía modificar su destino, o bien, aceptarlo. Estaba en sus manos el poder hacerlo, pero se enredó en una telaraña de inseguridades, y consiguió caer en su propia trampa. Él había conseguido traspasar los límites que le fijaba la ciencia y su propia naturaleza. Despertó en él la maldad y su error fue no poder dominarla, y aunque se negara, siguió siendo alguien quien no quería ser. En este estado de locura, se suicida.
EL RINCÓN FELIZ
Si se compara el relato de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde con El Rincón Feliz se encuentran una serie de diferencias. Stevenson recurre a una explicación racional, incluso científica: plantea los límites de los experimentos utilizados, mediante una sutil crítica a la sociedad de su época; mientras que a Henry James le interesa destacar una faceta psicológica de cambios sustanciales en la persona de Spencer Brydon. Su técnica consiste en una elaboración minuciosa, precisa del relato, sin que se manifiesten otros factores extrínsecos en cuanto a la presencia del fenómeno extraño. Es decir, la no recurrencia de explicaciones extrapoladas centrándose en la idea de que en el texto mismo se puede encontrar la clave del misterio.
Henry James plantea dos aspectos interesantes:
Se centra en una especificación de datos que van construyendo la trama, cuya estructura consigue un amplio enlace de significados.
Cada interpretación permite un acceso a la descripción psicológica del personaje, intensificada en acciones, marcado, en parte, por una ambigüedad interpretada desde la vacilación del personaje, que se va delineando una anticipación del final, en una elaboración sistemática de conceptos.
Desde las primeras páginas, el lector se sumerge en una atmósfera descriptiva de objetos, cuya representación mimética estará condensada en dos instancias precisas: La mirada requiere de la presencia de un narrador omnisciente y también lleva implícito un punto de vista (restricción de campo), que, combinados, instalan un clima de misterio y horror.
La historia contiene una anécdota simplificada. Spencer Brydon vuelve a los Estados Unidos después de una permanencia prolongada en Europa, y regresa a la casa de su infancia. Es una persona adinerada y representa a un empresario que no escatima esfuerzos para realizar negocios rentables, y piensa que, después de la muerte de los familiares más próximos, su antigua casa paterna, recibida como herencia, la demolería y construiría un imponente edificio, tal cual se perfila en la sociedad moderna.
Los recuerdos que la casa le prodiga están cubiertos de un halo nostalgioso. Recorre sus enormes galerías, innumerables puertas que conducen a otras habitaciones, escaleras, a pesar de que en la casa se instala un eco que se amplía y resuena a cada paso debido a la falta de muebles. "Había venido (expresándolo de un modo ampuloso) a ver lo que le pertenecía, de lo cual se había mantenido a una distancia de cuatro mil millas durante un tercio de siglo; o (expresándolo con menos sordidez) había cedido al deseo de volver a ver la casa que tenía en el rincón feliz (como solía llamarlo cariñosamente) donde viera la luz por primera vez, donde varios miembros de su familia vivieron y murieron, donde había pasado las vacaciones de su infancia (el curso escolar siempre duraba demasiado) y recogido las pocas flores sociales de su adolescencia sin calor; ahora, merced a los fallecimientos sucesivos de dos hermanos suyos y a la cancelación de antiguos acuerdos, aquel lugar al que había sido ajeno durante tanto tiempo pasaba enteramente a sus manos" .
Si se compara el relato de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde con El Rincón Feliz se encuentran una serie de diferencias. Stevenson recurre a una explicación racional, incluso científica: plantea los límites de los experimentos utilizados, mediante una sutil crítica a la sociedad de su época; mientras que a Henry James le interesa destacar una faceta psicológica de cambios sustanciales en la persona de Spencer Brydon. Su técnica consiste en una elaboración minuciosa, precisa del relato, sin que se manifiesten otros factores extrínsecos en cuanto a la presencia del fenómeno extraño. Es decir, la no recurrencia de explicaciones extrapoladas centrándose en la idea de que en el texto mismo se puede encontrar la clave del misterio.
Henry James plantea dos aspectos interesantes:
Se centra en una especificación de datos que van construyendo la trama, cuya estructura consigue un amplio enlace de significados.
Cada interpretación permite un acceso a la descripción psicológica del personaje, intensificada en acciones, marcado, en parte, por una ambigüedad interpretada desde la vacilación del personaje, que se va delineando una anticipación del final, en una elaboración sistemática de conceptos.
Desde las primeras páginas, el lector se sumerge en una atmósfera descriptiva de objetos, cuya representación mimética estará condensada en dos instancias precisas: La mirada requiere de la presencia de un narrador omnisciente y también lleva implícito un punto de vista (restricción de campo), que, combinados, instalan un clima de misterio y horror.
La historia contiene una anécdota simplificada. Spencer Brydon vuelve a los Estados Unidos después de una permanencia prolongada en Europa, y regresa a la casa de su infancia. Es una persona adinerada y representa a un empresario que no escatima esfuerzos para realizar negocios rentables, y piensa que, después de la muerte de los familiares más próximos, su antigua casa paterna, recibida como herencia, la demolería y construiría un imponente edificio, tal cual se perfila en la sociedad moderna.
Los recuerdos que la casa le prodiga están cubiertos de un halo nostalgioso. Recorre sus enormes galerías, innumerables puertas que conducen a otras habitaciones, escaleras, a pesar de que en la casa se instala un eco que se amplía y resuena a cada paso debido a la falta de muebles. "Había venido (expresándolo de un modo ampuloso) a ver lo que le pertenecía, de lo cual se había mantenido a una distancia de cuatro mil millas durante un tercio de siglo; o (expresándolo con menos sordidez) había cedido al deseo de volver a ver la casa que tenía en el rincón feliz (como solía llamarlo cariñosamente) donde viera la luz por primera vez, donde varios miembros de su familia vivieron y murieron, donde había pasado las vacaciones de su infancia (el curso escolar siempre duraba demasiado) y recogido las pocas flores sociales de su adolescencia sin calor; ahora, merced a los fallecimientos sucesivos de dos hermanos suyos y a la cancelación de antiguos acuerdos, aquel lugar al que había sido ajeno durante tanto tiempo pasaba enteramente a sus manos" .
06 junio 2008
Blogger: Perfil del usuario GATO
Blogger: Perfil de
La Henry Miller Library, es lugar de culto y de cultura. En su verja de acceso campean tres frases del escritor:
Interésate por la vida tal como ésta surge ante tus ojos. La gente, las cosas, la literatura, la música… ¡El mundo es tan rico! Palpita con sus tesoros.
Todo lo que hago brota de la pura alegría. Doy mis frutos como un árbol maduro. Lo que el lector o el crítico hagan con ellos no es de mi incumbencia.
Fue aquí, en Big Sur, donde aprendí a decir Amén.
l usuario GATO
La Henry Miller Library, es lugar de culto y de cultura. En su verja de acceso campean tres frases del escritor:
Interésate por la vida tal como ésta surge ante tus ojos. La gente, las cosas, la literatura, la música… ¡El mundo es tan rico! Palpita con sus tesoros.
Todo lo que hago brota de la pura alegría. Doy mis frutos como un árbol maduro. Lo que el lector o el crítico hagan con ellos no es de mi incumbencia.
Fue aquí, en Big Sur, donde aprendí a decir Amén.
l usuario GATO
24 mayo 2008
Feria del Libro de Madrid
Os dejo un enlace a un reportaje de El País sobre la Feria del Libro de Madrid, que comienza el viernes 30 de mayo.
http://www.elpais.com/articulo/semana/America/Latina/pasa/pagina/elpepuculbab/20080524elpbabese_4/Tes
http://www.elpais.com/articulo/semana/America/Latina/pasa/pagina/elpepuculbab/20080524elpbabese_4/Tes
16 mayo 2008
Kjell Askildsen
"Los relatos deben ser una minúscula obra de arte".
La felicidad es un cubito de hielo en verano: anhelado, de engañosa transparencia, con un poder guardado en sus miles de agujas hipnotizadoras y que apenas puede tenerse tres segundos en la boca porque quema. Sólo queda morderlo. Craaack... Destruirlo. Disfrutarlo. Añorarlo.
Para Askildsen, lo importante en el arte no es el contenido sino la forma. "Si el texto va a resultar merecedor de ser leído, es la forma la que lo hace merecedor de ser leído, lo que yo he cultivado como autor es la forma". Con una prosa sincopada, de acuerdo a una de las palabras del prólogo-diccionario con que el escritor Julián Rodríguez presenta al narrador en Todo como antes.
(Todo como antes es el libro que engloba las obras de Askildsen, menos la última que acaba de publicarse en español, Desde ahora te acompañaré a casa).
Lo importante para él "es conseguir que el lector muerda el anzuelo y eso es un proyecto artístico. El cometido del autor es hacer leer al lector. No se tiene derecho a esperar algo del lector. Si consigues que él muerda el anzuelo, también hay que subir el pez del agua. Y entonces mi intención es que el lector en cierta manera sea sinónimo del pez que llega a tierra y se queda coleando y que no necesariamente se lo pase muy bien. Yo deseo crear desasosiego. No me gusta un relato que no crea desasosiego".
Extracto de una entrevista a Kjell Askildsen, en el Babelia de 10-05-2008.
¿Qué os parece? Mueve a la reflexión, ¿no?
La felicidad es un cubito de hielo en verano: anhelado, de engañosa transparencia, con un poder guardado en sus miles de agujas hipnotizadoras y que apenas puede tenerse tres segundos en la boca porque quema. Sólo queda morderlo. Craaack... Destruirlo. Disfrutarlo. Añorarlo.
Para Askildsen, lo importante en el arte no es el contenido sino la forma. "Si el texto va a resultar merecedor de ser leído, es la forma la que lo hace merecedor de ser leído, lo que yo he cultivado como autor es la forma". Con una prosa sincopada, de acuerdo a una de las palabras del prólogo-diccionario con que el escritor Julián Rodríguez presenta al narrador en Todo como antes.
(Todo como antes es el libro que engloba las obras de Askildsen, menos la última que acaba de publicarse en español, Desde ahora te acompañaré a casa).
Lo importante para él "es conseguir que el lector muerda el anzuelo y eso es un proyecto artístico. El cometido del autor es hacer leer al lector. No se tiene derecho a esperar algo del lector. Si consigues que él muerda el anzuelo, también hay que subir el pez del agua. Y entonces mi intención es que el lector en cierta manera sea sinónimo del pez que llega a tierra y se queda coleando y que no necesariamente se lo pase muy bien. Yo deseo crear desasosiego. No me gusta un relato que no crea desasosiego".
Extracto de una entrevista a Kjell Askildsen, en el Babelia de 10-05-2008.
¿Qué os parece? Mueve a la reflexión, ¿no?
24 abril 2008
La noche de los libros y Juan Gelman
Queridos, queridas, a pesar de la resaca de La Noche de los Libros -gracias a Magdalena, Miriam y Joaquín por su asistencia a Diálogo-quería homenajear a Juan Gelman.
http://www.abc.es/20080423/cultura-libros/discurso-juan-gelman-entrega_200804231515.html
Que lo disfrutéis.
http://www.abc.es/20080423/cultura-libros/discurso-juan-gelman-entrega_200804231515.html
Que lo disfrutéis.
23 abril 2008
Arte Poética
Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
Juan Gelman
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
Juan Gelman
20 abril 2008
Cuántica
por Juan José Millás (El País, viernes 18 de abril de 2008)
Soñé que un general de división se cuadraba ante una mujer embarazada. Soñé que la mujer embarazada era ministra de Defensa o ministra del Ejército o ministra de la Guerra, como quiera que se llame ahora. El hecho de que la ministra de la Guerra estuviera a punto de dar a luz sonaba a paradoja cuántica, pues en el mundo subatómico suceden cosas que atentan contra la lógica inmunda de la vida diaria, de ahí su atractivo. En mi sueño, veía a la ministra presidiendo un desfile con su vestido pre-mamá y me frotaba los ojos, pro si se tratara de una alucinación. Pero no, ahí estaba ella, con las manos felizmente apoyadas en la tripa redonda, sonriendo cada vez que el bebé daba una patada mientras sonaban las marchas militares y los coroneles disparaban salvas al aire, como si celebraran el embarazo de la ministra, en vez de uno de esos crueles “días” de la Victoria, o de la Patria, no sé en qué están ahora.
Soñé que cuando la ministra daba a luz, la habitación del hospital se llenaba de militares que llevaban patucos y colonias a la madre. Soñé que los viejos generales, acostumbrados a los paisajes de después de las batallas, se asomaban, inquietos, al moisés en el que se desperezaba el hijo de la ministra. Soñé que le hacían carantoñas, que le decían tonterías, que se peleaban por tenerlo en brazos. Soñé que la ministra le daba de mamar delante de ellos, mientras encomendaba al jefe del Alto Estado Mayor la misión de crear, en la sede del ministerio, una guardería para los hijos de los empleados. Soñé que conciliaba la vida familiar con la laboral sin presiones ni agobios ni chantajes. Soñé que hacía uso de la baja por maternidad sin miedo a perder el trabajo. Soñé y soñé y volví a soñar y cuando desperté, la ministra de Defensa o del Ejército o de la Guerra, como quiera que se llame, continuaba allí. Encinta.
Soñé que un general de división se cuadraba ante una mujer embarazada. Soñé que la mujer embarazada era ministra de Defensa o ministra del Ejército o ministra de la Guerra, como quiera que se llame ahora. El hecho de que la ministra de la Guerra estuviera a punto de dar a luz sonaba a paradoja cuántica, pues en el mundo subatómico suceden cosas que atentan contra la lógica inmunda de la vida diaria, de ahí su atractivo. En mi sueño, veía a la ministra presidiendo un desfile con su vestido pre-mamá y me frotaba los ojos, pro si se tratara de una alucinación. Pero no, ahí estaba ella, con las manos felizmente apoyadas en la tripa redonda, sonriendo cada vez que el bebé daba una patada mientras sonaban las marchas militares y los coroneles disparaban salvas al aire, como si celebraran el embarazo de la ministra, en vez de uno de esos crueles “días” de la Victoria, o de la Patria, no sé en qué están ahora.
Soñé que cuando la ministra daba a luz, la habitación del hospital se llenaba de militares que llevaban patucos y colonias a la madre. Soñé que los viejos generales, acostumbrados a los paisajes de después de las batallas, se asomaban, inquietos, al moisés en el que se desperezaba el hijo de la ministra. Soñé que le hacían carantoñas, que le decían tonterías, que se peleaban por tenerlo en brazos. Soñé que la ministra le daba de mamar delante de ellos, mientras encomendaba al jefe del Alto Estado Mayor la misión de crear, en la sede del ministerio, una guardería para los hijos de los empleados. Soñé que conciliaba la vida familiar con la laboral sin presiones ni agobios ni chantajes. Soñé que hacía uso de la baja por maternidad sin miedo a perder el trabajo. Soñé y soñé y volví a soñar y cuando desperté, la ministra de Defensa o del Ejército o de la Guerra, como quiera que se llame, continuaba allí. Encinta.
08 abril 2008
Homenaje a Juan Gelman - Premio Cervantes 2007
Programa en la Casa de América
LITERATURA: MESA REDONDA
La nueva prosa de Juan Gelman
21/04/2008 19:30 hrs.
Con la participación de Horacio Verbitsky y Juan Carlos Algañaraz (del diario Clarín).
Modera Juan Cruz.
LITERATURA: MESA REDONDA
Juan Gelman: maneras de vivir el exilio
22/04/2008 19:30 hrs.
Con la participación de Carlos Monsiváis, Eduardo Hurtado y Juan Ramón de la Fuente.
Modera Marco Antonio Campos
http://www.casamerica.es/es/casa-de-america-madrid/agenda/literatura/homenaje-a-juan-gelman-premio-cervantes-20072
No creo que pueda asistir a la segunda mesa redonda, pero si vais el lunes 21 nos vemos.
LITERATURA: MESA REDONDA
La nueva prosa de Juan Gelman
21/04/2008 19:30 hrs.
Con la participación de Horacio Verbitsky y Juan Carlos Algañaraz (del diario Clarín).
Modera Juan Cruz.
LITERATURA: MESA REDONDA
Juan Gelman: maneras de vivir el exilio
22/04/2008 19:30 hrs.
Con la participación de Carlos Monsiváis, Eduardo Hurtado y Juan Ramón de la Fuente.
Modera Marco Antonio Campos
http://www.casamerica.es/es/casa-de-america-madrid/agenda/literatura/homenaje-a-juan-gelman-premio-cervantes-20072
No creo que pueda asistir a la segunda mesa redonda, pero si vais el lunes 21 nos vemos.
07 abril 2008
La Biblioteca de Queens
Os recomiendo un artículo de El País de hoy, en el que el responsable de la biblioteca de Queens (EEUU) cuenta cómo se tuvieron que adaptar a la realidad de su comunidad: como una biblioteca de Babel, a la multiplicidad de nacionalidades y costumbres de sus vecinos.
http://www.elpais.com/articulo/ultima/bibliotecas/cambian/vidas/veces/salvan/elpepugen/20080407elpepiult_2/Tes
http://www.elpais.com/articulo/ultima/bibliotecas/cambian/vidas/veces/salvan/elpepugen/20080407elpepiult_2/Tes
03 abril 2008
Las golondrinas de Amelie
No están en las bibliotecas. El libro está en los catálogos pero todavía no se ha distribuido. Adela nos ha recomendado ¡lo último de lo último!
02 abril 2008
Corazón
Siento los latidos de mi corazón en la cabeza. Todos los días y desde hace dos años. Al principio era bastante molesto; llegaba a casa agotado por el esfuerzo que tenía que hacer para concentrarme en el trabajo; en mis ratos libres interfería con los acordes de la suite inglesa de Bach y con los golpes de raqueta en mis partidos de fin de semana.
Sin embargo, me di cuenta muy pronto de que podía utilizarlo en mi favor: era un alivio sentirme acompañado; que, al menos, un músculo de mi cuerpo trabajaba para que yo siguiera equivocándome. Aliado indiscutible a la hora de ligar: si ofreces tu lado débil o vulnerable (y un hipocondríaco es un débil aunque no vulnerable, pero eso no se nota) tienes más de la mitad del camino hecho. Supone una ayuda inestimable como cronómetro pues, cuando estoy tranquilo, produce un latido por segundo y si acompasas la respiración a periodos exactos, te relajas más rápido para hacer control mental.
Aunque no siempre ha sido tan diligente. El año pasado durante una conferencia sobre la “Teoría de la expansión permanente del Universo”, me quedé dormido. Algo inexplicable cuando pienso que soñé con esa conferencia durante meses. Es posible que solo fueran unos segundos pero el hecho es que me dormí. Desperté de golpe por el ataque irracional de esa víscera despiadada que ocupa el centro de mi vida. No fue un despertar tranquilo porque golpeé repetidas veces el hombro del oyente de mi izquierda al ritmo que marcaba el delator. Y lo llamo así porque sus latidos eran tan fuertes que era imposible que no los oyese toda la sala. Por fortuna, me había sentado en la última fila y solo los que estaban a mi lado dieron muestras de asombro. No tengo que explicar que dejé de oír al conferenciante y que, en cuanto acabó, salí disparado hacia la puerta (que se abría hacia fuera y yo tiraba hacia dentro)
Mi vida junto a este sonoro compañero ha sido cualquier cosa menos monótona. Pero ya voy echando de menos aquel silencio total que tanto me asustaba, ese deseo incontrolable de que algo sucediera, la queja continua sobre la inutilidad de la vida (sobre todo esto último, que da mucho placer)
Hace unas semanas comencé la ronda de visitas a los especialistas con las pruebas diagnósticas de rigor, a las consultas de medicina naturalista, a todo método no convencional para silenciarlo y, de vez en cuando, se calla. Cuando eso ocurre, me asusto porque no sé la razón de su calma, pero casi enseguida vuelve a saltar. Por eso estoy pensando en dejarle un poco más en libertad, darle más cancha a ver si me aclaro un poco y decido si quiero seguir danzando al ritmo que él me marca o prefiero un silencio absoluto que tendré que llenar con mi propia voz.
Sin embargo, me di cuenta muy pronto de que podía utilizarlo en mi favor: era un alivio sentirme acompañado; que, al menos, un músculo de mi cuerpo trabajaba para que yo siguiera equivocándome. Aliado indiscutible a la hora de ligar: si ofreces tu lado débil o vulnerable (y un hipocondríaco es un débil aunque no vulnerable, pero eso no se nota) tienes más de la mitad del camino hecho. Supone una ayuda inestimable como cronómetro pues, cuando estoy tranquilo, produce un latido por segundo y si acompasas la respiración a periodos exactos, te relajas más rápido para hacer control mental.
Aunque no siempre ha sido tan diligente. El año pasado durante una conferencia sobre la “Teoría de la expansión permanente del Universo”, me quedé dormido. Algo inexplicable cuando pienso que soñé con esa conferencia durante meses. Es posible que solo fueran unos segundos pero el hecho es que me dormí. Desperté de golpe por el ataque irracional de esa víscera despiadada que ocupa el centro de mi vida. No fue un despertar tranquilo porque golpeé repetidas veces el hombro del oyente de mi izquierda al ritmo que marcaba el delator. Y lo llamo así porque sus latidos eran tan fuertes que era imposible que no los oyese toda la sala. Por fortuna, me había sentado en la última fila y solo los que estaban a mi lado dieron muestras de asombro. No tengo que explicar que dejé de oír al conferenciante y que, en cuanto acabó, salí disparado hacia la puerta (que se abría hacia fuera y yo tiraba hacia dentro)
Mi vida junto a este sonoro compañero ha sido cualquier cosa menos monótona. Pero ya voy echando de menos aquel silencio total que tanto me asustaba, ese deseo incontrolable de que algo sucediera, la queja continua sobre la inutilidad de la vida (sobre todo esto último, que da mucho placer)
Hace unas semanas comencé la ronda de visitas a los especialistas con las pruebas diagnósticas de rigor, a las consultas de medicina naturalista, a todo método no convencional para silenciarlo y, de vez en cuando, se calla. Cuando eso ocurre, me asusto porque no sé la razón de su calma, pero casi enseguida vuelve a saltar. Por eso estoy pensando en dejarle un poco más en libertad, darle más cancha a ver si me aclaro un poco y decido si quiero seguir danzando al ritmo que él me marca o prefiero un silencio absoluto que tendré que llenar con mi propia voz.
12 marzo 2008
10 febrero 2008
LA CARIDAD MAL ENTENDIDA
- ¿Qué no se muere? ¿Cómo que no se muere?
Cuando salió el médico, Paquita, agitando los brazos, se dirigió a su marido e hijos, sentados en el salón con cara de aburrimiento. Llevaban dos semanas velando la muerte del tío Nicolás y el cansancio hacía mella en todos.
En diciembre el tío sufrió un derrame cerebral y no se murió de milagro; y también porque Paquita estaba allí para llamar a urgencias y exigir a los médicos que hicieran todo lo posible para salvarle la vida. El viejo la obedeció agradecido. Diez días después se lo llevó para cuidarlo en casa, rodeado de su familia, que era donde debía estar.
Marido e hijos se miraban sin comprender. ¿No fue ella la que se empeñó en sacarlo del hospital? ¿Por qué se descompuso cuando la asistenta social mencionó una residencia? Ya se lo dijo el médico:
- Pasadas las 24 horas de peligro y, a su edad, puede durar meses. Eso sí, estos episodios pueden repetirse muchas veces y en el hospital ya no podemos hacer nada por él; no hay camas para enfermos crónicos.
¿No era eso lo que quería? Estaba en casa, le atendían entre todos haciendo causa común con ella. ¿Qué había cambiado?
Paquita no estaba tranquila. Cuidar a un anciano no era la mayor de sus ilusiones, pero creía sentirse feliz al hacerlo y, ahora, comprobaba de golpe que ese sentimiento era una fantasía sin base alguna. Y el viejo no se moría. Con cada llamada a urgencias renovaba la ilusión de ser libre por fin. Se acababa la pesadilla. Podrían irse de vacaciones en agosto, como todos los años, y olvidar el olor a vomitona y los tirones de espalda. Esperanzas siempre rotas por la recuperación de una persona que se apoyaba en ella para vivir. La miraba con tanto agradecimiento que tenía que salir a llorar sintiéndose una bruja. Pero todo tenía un límite y el suyo estaba a punto de cumplirse y para no explotar debía alejarse poco a poco. De momento, no iría a despertarlo; esperaría a que estuviese levantado y listo para desayunar y dejaría de atosigarle a besos. ¡Claro que le gustaban! y ¿a quién no?
Se quedó dormida enumerando la cantidad de cosas que tendría que cambiar para que él se soltara de una vez; para que no la viera como su hada madrina, según decía con voz estropajosa. ¿Cuándo dejaría de oír eso de ¡qué buena eres!, ¡qué entereza!? La próxima vez, se lo pensaría mucho antes de meterse en semejante jardín; la próxima vez...
Se despertó con la sensación de haber oído un grito; su marido no estaba en la cama y se levantó a tientas para buscarle. Todos estaban alrededor de la cama de un anciano pálido y frío. Miró una a una la cara de los reunidos. No comprendía.
- Mamá, se murió mientras dormía. Ni se dio cuenta.
Nunca volvió a ser la misma. Después de protestar, de gritar y llorar perdió el habla durante un mes y cuando se recuperó parecía una extraña junto a un grupo de amigos que acabara de conocer. Pasado el tiempo, consiguió reconciliarse con todos incluso con aquellos que seguían diciendo: ¡qué buena eres!, ¡qué entereza!
Cuando salió el médico, Paquita, agitando los brazos, se dirigió a su marido e hijos, sentados en el salón con cara de aburrimiento. Llevaban dos semanas velando la muerte del tío Nicolás y el cansancio hacía mella en todos.
En diciembre el tío sufrió un derrame cerebral y no se murió de milagro; y también porque Paquita estaba allí para llamar a urgencias y exigir a los médicos que hicieran todo lo posible para salvarle la vida. El viejo la obedeció agradecido. Diez días después se lo llevó para cuidarlo en casa, rodeado de su familia, que era donde debía estar.
Marido e hijos se miraban sin comprender. ¿No fue ella la que se empeñó en sacarlo del hospital? ¿Por qué se descompuso cuando la asistenta social mencionó una residencia? Ya se lo dijo el médico:
- Pasadas las 24 horas de peligro y, a su edad, puede durar meses. Eso sí, estos episodios pueden repetirse muchas veces y en el hospital ya no podemos hacer nada por él; no hay camas para enfermos crónicos.
¿No era eso lo que quería? Estaba en casa, le atendían entre todos haciendo causa común con ella. ¿Qué había cambiado?
Paquita no estaba tranquila. Cuidar a un anciano no era la mayor de sus ilusiones, pero creía sentirse feliz al hacerlo y, ahora, comprobaba de golpe que ese sentimiento era una fantasía sin base alguna. Y el viejo no se moría. Con cada llamada a urgencias renovaba la ilusión de ser libre por fin. Se acababa la pesadilla. Podrían irse de vacaciones en agosto, como todos los años, y olvidar el olor a vomitona y los tirones de espalda. Esperanzas siempre rotas por la recuperación de una persona que se apoyaba en ella para vivir. La miraba con tanto agradecimiento que tenía que salir a llorar sintiéndose una bruja. Pero todo tenía un límite y el suyo estaba a punto de cumplirse y para no explotar debía alejarse poco a poco. De momento, no iría a despertarlo; esperaría a que estuviese levantado y listo para desayunar y dejaría de atosigarle a besos. ¡Claro que le gustaban! y ¿a quién no?
Se quedó dormida enumerando la cantidad de cosas que tendría que cambiar para que él se soltara de una vez; para que no la viera como su hada madrina, según decía con voz estropajosa. ¿Cuándo dejaría de oír eso de ¡qué buena eres!, ¡qué entereza!? La próxima vez, se lo pensaría mucho antes de meterse en semejante jardín; la próxima vez...
Se despertó con la sensación de haber oído un grito; su marido no estaba en la cama y se levantó a tientas para buscarle. Todos estaban alrededor de la cama de un anciano pálido y frío. Miró una a una la cara de los reunidos. No comprendía.
- Mamá, se murió mientras dormía. Ni se dio cuenta.
Nunca volvió a ser la misma. Después de protestar, de gritar y llorar perdió el habla durante un mes y cuando se recuperó parecía una extraña junto a un grupo de amigos que acabara de conocer. Pasado el tiempo, consiguió reconciliarse con todos incluso con aquellos que seguían diciendo: ¡qué buena eres!, ¡qué entereza!
05 febrero 2008
Cómo me gustas Doris
La escritora Doris Lessing, de 88 años, recibió anoche, de manos de Staffan Carlsson, embajador de Suecia en la capital británica, el Premio Nobel de Literatura, en una ceremonia efectuada en la galería Wallace Collection, en Londres. Entre los asistentes al acto, en el cual se rindió homenaje a la autora de El cuaderno dorado, figuró el dramaturgo Tom Stoppard. En la ceremonia la escritora calificó a George W. Bush como “una calamidad mundial”.
Informan Agencias
Al conocer la noticia de haber sido distinguida con el máximo galardón de las letras, por periodistas que se apostaron fuera de su casa en Londres, el pasado octubre, Lessing manifestó con su típica franqueza: “Gané todos los premios en Europa, todos los malditos premios. Estoy encantada de ganarlos, todos (...) es una escalera real”.Undécima mujer galardonadaEn su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura que envió a Estocolmo, leído en su nombre, Doris Lessing acusó al presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, de privar a las personas de la posibilidad de comprar libros o escribir por su “reino del terror”.En una entrevista con el diario El País, de España, se la citó diciendo que los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 no fueron “ni tan terribles ni tan extraordinarios como ellos (los estadounidenses) piensan”.Lessing también llamó al ex primer ministro británico Tony Blair “un desastre para Gran Bretaña”, y al presidente estadounidense, George W. Bush, “una calamidad mundial”.La escritora nació el 22 de octubre de 1919, de padres británicos, en lo que es ahora Irán, y en 1925 su familia se mudó al actual Zimbabwe. Pasó tiempo en un convento antes de asistir a una escuela de niñas, que luego abandonó.Lessing se fue de su casa, se casó y divorció dos veces y tuvo tres hijos. En 1950, el año en que se mudó a Londres, publicó su primera novela, Canta la lluvia.El éxito le llegó con la historia de El cuaderno dorado, publicado en 1962, representando el enojo y agresión femeninos mediante su narradora.En la década de 1970 y principios de la de 1980, Lessing se volcó a la ciencia ficción, con la serie Canopus in Argos, antes de regresar a la ficción realista.En la década de 1990 escribió dos volúmenes de su autobiografía. Su novela más reciente es La grieta (2007).
Doris Lessing es la undécima mujer en conseguir el Premio Nobel de Literatuta.Antes recibieron el galardón Selma Lagerlöf (Suecia), Grazia Deledda (Italia), Sigrid Undset (Noruega), Pearl S. Buck (Estados Unidos), Gabriela Mistral (Chile), Nelly Sachs (Alemania), Nadine Gordimer (Sudáfrica), Toni Morrison (Estados Unidos), Wislawa Szymborska (Polonia) y Elfriede Jelinek (Austria).
21 enero 2008
Escribir
A VECES
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
ANGEL GONZÁLEZ
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
ANGEL GONZÁLEZ
13 enero 2008
Regresos
Así que has vuelto.
Como si hubiera pasado nada.
Como si el campo de concentración, no.
Como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo.
Han vuelto el oso verde, tu
sobretodo larguísimo y yo
padre de entonces.
Hemos vuelto a tu hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan.
¿Ya nunca cesarán?
Ya nunca cesarás de cesar.
Vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.
Juan Gelman
(Seguro que lo sabréis, la dictadura argentina le "desapareció" un hijo, junto con la nuera embarazada, y hace unos pocos años se reencontró con su nieta que vive en Uruguay).
Como si hubiera pasado nada.
Como si el campo de concentración, no.
Como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo.
Han vuelto el oso verde, tu
sobretodo larguísimo y yo
padre de entonces.
Hemos vuelto a tu hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan.
¿Ya nunca cesarán?
Ya nunca cesarás de cesar.
Vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.
Juan Gelman
(Seguro que lo sabréis, la dictadura argentina le "desapareció" un hijo, junto con la nuera embarazada, y hace unos pocos años se reencontró con su nieta que vive en Uruguay).
Ángel González
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor,
y tu manera
de sonreir,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-,
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta".
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor,
y tu manera
de sonreir,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-,
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta".
10 enero 2008
Desesperación
No es que yo esté desesperado. Es que después de los libros de Enero (Hamsun) y de Febrero (Mishima), el libro de Marzo (Nabokov) será "Desesperación". Me informé con expertos de la obra del autor ruso que me dicen que esa es su mejor novela corta. Además es la propuesta inicialmente por Cangreja. Nos vemos.
09 enero 2008
Escribir
¿Cómo compones? Leyendo,
y lo que leo imitando,
y lo que imito escribiendo,
y lo que escribo borrando;
de lo borrado escogiendo
LOPE DE VEGA
Intento recordarlo siempre pero tengo una memoria frágil. Os lo envío por si os ayuda.
Besos desde la costa.
y lo que leo imitando,
y lo que imito escribiendo,
y lo que escribo borrando;
de lo borrado escogiendo
LOPE DE VEGA
Intento recordarlo siempre pero tengo una memoria frágil. Os lo envío por si os ayuda.
Besos desde la costa.
Final de año
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.
Jorge Luis Borges
Fervor de Buenos Aires (1923)
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.
Jorge Luis Borges
Fervor de Buenos Aires (1923)
30 diciembre 2007
29 diciembre 2007
Babelia y los diez libros del año
Para los que- desde Moisés-los decálogos les perturban:
1. VIDA Y DESTINO
Vasili Grossman
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
2. TU ROSTRO MAÑANA / 3. VENENO
Y SOMBRA Y ADIÓS
Javier Marías
Alfaguara
3. LAS BENÉVOLAS
Jonathan Littell
RBA
4. EL CANTO DE LAS SIRENAS
Eugenio Trías
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
5. LA CARRETERA
Cormac McCarthy
Mondadori
6. EXPLORADORES DEL ABISMO
Enrique Vila-Matas
Anagrama
7. EROS ES MÁS
Juan Antonio González-Iglesias
Visor
8. EL PADRE DE BLANCANIEVES
Belén Gopegui
Anagrama
9. EL GOZO INTELECTUAL
Jorge Wagensberg
Tusquets
10 EL MUNDO CLÁSICO
Robin Lane Fox
Crítica
Cuando soy buena soy buena, cuando soy mala soy mucho mejor (Mae West)
1. VIDA Y DESTINO
Vasili Grossman
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
2. TU ROSTRO MAÑANA / 3. VENENO
Y SOMBRA Y ADIÓS
Javier Marías
Alfaguara
3. LAS BENÉVOLAS
Jonathan Littell
RBA
4. EL CANTO DE LAS SIRENAS
Eugenio Trías
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
5. LA CARRETERA
Cormac McCarthy
Mondadori
6. EXPLORADORES DEL ABISMO
Enrique Vila-Matas
Anagrama
7. EROS ES MÁS
Juan Antonio González-Iglesias
Visor
8. EL PADRE DE BLANCANIEVES
Belén Gopegui
Anagrama
9. EL GOZO INTELECTUAL
Jorge Wagensberg
Tusquets
10 EL MUNDO CLÁSICO
Robin Lane Fox
Crítica
Cuando soy buena soy buena, cuando soy mala soy mucho mejor (Mae West)
25 diciembre 2007
El empleado inteligente
En la época en que se encontraba en una base aérea en África, el escritor Saint-Exupéry hizo una colecta entre sus amigos, pues un empleado marroquí quería volver a su ciudad antal. Consiguió juntar mil francos.
Uno de los pilotos transportó al empleado hasta Casablanca y, al volver, contó lo sucedido:
-En cuanto llegó, se fue a comer al mejor restaurante, distribuyó propinas generosas, pagó bebidas para todo el mundo, compró juguetes para los niños de su aldea. Ese hombre no tenía el menor sentido de la economía.
-Al contrario -respondió Saint-Exupéry-. Sabía que la mejor inversión del mundo son las personas. Gastando así, consiguió de nuevo ganarse el respeto de sus compatriotas, que acabaron dándole empleo. Al fin de cuentas, sólo un vencedor puede ser tan generoso.
(Paulo Coelho, Como el río que fluye)
Os dejo aquí una de las páginas del libro que me trajo Papá Noel, para Navidad, en casa de mis padres.
Es media tarde. Hoy tampoco he madrugado. Hacia mediodía me he levantado, he desayunado dos paracetamoles contra el dolor de espalda, -me tiene desesperada-, y me he volcado como una posesa en los contenidos de la nevera: he cocinado todo lo que ha cruzado por mi vista. Sólo se han salvado las endivias y los tomates, por eso de las ensaldas. Sopa de verduras, pimientos asados, ensalada de berengenas, arroz integral, setas en su salsa... Mens sana in corpore sano. Llenaré el congelador con tapers a mi medida y comenzaré el año con promesa de contricción y paso a buen pie.
Os quiero. Y a raiz del anterior texto de anade, lanzo una propuesta para 2008 (=año par, año bueno): escribir entre todos un libro de relatos en el que el nexo de unión sea el mar. ¿Quién se apunta?
Uno de los pilotos transportó al empleado hasta Casablanca y, al volver, contó lo sucedido:
-En cuanto llegó, se fue a comer al mejor restaurante, distribuyó propinas generosas, pagó bebidas para todo el mundo, compró juguetes para los niños de su aldea. Ese hombre no tenía el menor sentido de la economía.
-Al contrario -respondió Saint-Exupéry-. Sabía que la mejor inversión del mundo son las personas. Gastando así, consiguió de nuevo ganarse el respeto de sus compatriotas, que acabaron dándole empleo. Al fin de cuentas, sólo un vencedor puede ser tan generoso.
(Paulo Coelho, Como el río que fluye)
Os dejo aquí una de las páginas del libro que me trajo Papá Noel, para Navidad, en casa de mis padres.
Es media tarde. Hoy tampoco he madrugado. Hacia mediodía me he levantado, he desayunado dos paracetamoles contra el dolor de espalda, -me tiene desesperada-, y me he volcado como una posesa en los contenidos de la nevera: he cocinado todo lo que ha cruzado por mi vista. Sólo se han salvado las endivias y los tomates, por eso de las ensaldas. Sopa de verduras, pimientos asados, ensalada de berengenas, arroz integral, setas en su salsa... Mens sana in corpore sano. Llenaré el congelador con tapers a mi medida y comenzaré el año con promesa de contricción y paso a buen pie.
Os quiero. Y a raiz del anterior texto de anade, lanzo una propuesta para 2008 (=año par, año bueno): escribir entre todos un libro de relatos en el que el nexo de unión sea el mar. ¿Quién se apunta?
Feliz Navidad
Bueno, ya sabemos que: En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios…. No os preocupéis que este año no cuelgo Juan 1, 1-18, pues la mañanita de Navidad, aunque luminosa, todo sea dicho, ha amanecido con sorpresas que, solo por ser el día que es, no voy a calificar. Os cuento:
Abro yahoo para ver las felicitaciones de la peña y me encuentro entre ellas un correo comunicándome que una incompetente ha sido nombrada vicepresidenta. En fin, sonrió y del esfuerzo me doy cuenta que la poción depurativa recomendada por Pandora, ¡ no la pintora!, sino la dueña del herbolario, surte efecto con una agresividad digna de Joyce o de Panero, el poeta de los fecalitos. Pero es un día especial y mi chico dice que me invita a desayunar en un sitio, ¡sorpresa!, de Aravaca. De nuevo sonrío, me visto el vaquero con cierta dificultad y me calzo unos botines que debí comprar en un estado de enajenación mental transitoria. Consigo mantener el equilibrio hasta el coche y cegados por un sol, que de nuevo no adjetivo, cogemos la autopista. Al llegar, vemos que la cafetería está cerrada y los pasteleros con cara de sueño nos dicen que aprovechemos el viaje y compremos un tronquito de chocolate. Ya en casa, ingiero un tanagel con té hirviendo y siguiendo el consejo de Freud, sublimar para no enloquecer, busco la carpeta que había preparado para la clase de mañana. Me doy cuenta que Platón está al lado de Faulkner y las Bronte pegadas a Dejemos hablar el viento, de Onetti. De repente, recuerdo una frase dicha por mí el día 18: Juani, por favor, antes de cogerse las vacaciones repase mi estudio que tiene telarañas. Después de una hora mordiéndome los labios, pues en un día como hoy, por fin, aparece la carpeta. Con alivio descubro que Reglas para la supervivencia de la novela y Aviadores Descubren Enorme Manada continúan en el interior. Suena el teléfono, y mi chico trata de explicar a su suegra, o sea, mi querídísima madre, el porqué vamos a aparecer en el almuerzo navideño con un tronquito de chocolate. Sonrío y clamo: amoooor, dile que me he ido a pasear, que nos vemos luego. (Continuará)
Feliz Navidad para todos.
Abro yahoo para ver las felicitaciones de la peña y me encuentro entre ellas un correo comunicándome que una incompetente ha sido nombrada vicepresidenta. En fin, sonrió y del esfuerzo me doy cuenta que la poción depurativa recomendada por Pandora, ¡ no la pintora!, sino la dueña del herbolario, surte efecto con una agresividad digna de Joyce o de Panero, el poeta de los fecalitos. Pero es un día especial y mi chico dice que me invita a desayunar en un sitio, ¡sorpresa!, de Aravaca. De nuevo sonrío, me visto el vaquero con cierta dificultad y me calzo unos botines que debí comprar en un estado de enajenación mental transitoria. Consigo mantener el equilibrio hasta el coche y cegados por un sol, que de nuevo no adjetivo, cogemos la autopista. Al llegar, vemos que la cafetería está cerrada y los pasteleros con cara de sueño nos dicen que aprovechemos el viaje y compremos un tronquito de chocolate. Ya en casa, ingiero un tanagel con té hirviendo y siguiendo el consejo de Freud, sublimar para no enloquecer, busco la carpeta que había preparado para la clase de mañana. Me doy cuenta que Platón está al lado de Faulkner y las Bronte pegadas a Dejemos hablar el viento, de Onetti. De repente, recuerdo una frase dicha por mí el día 18: Juani, por favor, antes de cogerse las vacaciones repase mi estudio que tiene telarañas. Después de una hora mordiéndome los labios, pues en un día como hoy, por fin, aparece la carpeta. Con alivio descubro que Reglas para la supervivencia de la novela y Aviadores Descubren Enorme Manada continúan en el interior. Suena el teléfono, y mi chico trata de explicar a su suegra, o sea, mi querídísima madre, el porqué vamos a aparecer en el almuerzo navideño con un tronquito de chocolate. Sonrío y clamo: amoooor, dile que me he ido a pasear, que nos vemos luego. (Continuará)
Feliz Navidad para todos.
Mañana, día 26, a las 19:30, estáis invitados a la charla: Vicente Verdú contra Gabi Martinez. En El Mono Rojo, Lagasca 39, 2º izquierda.
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