11 julio 2006

Tiempo de ocio...

?Ah! ?Qué ganas tengo de pillar las vacaciones! Disfruta de Santander, amigo. Precisamente hoy envié un mensaje a una persona que está allí­ y le recomendé que aproveche los aires de mar y la buena comida. En Madrid el sopor durante la tarde casi no se aguanta.

?Qué lectura hemos escogido para el encuentro de septiembre? No lo puedo recordar.

Continúo con mis lecturas, siempre inconclusas: "Mujer con perro sobre fondo verde", de Alfonso Fernández Burgos, y "El Mago de Viena", de Pitol. El segundo me inspira más, pero Mujer con perro.. son relatos cortos, más apropiado para leer en el metro, el autobús, de a ratos...

Postal de Verano

?Como es posible que digais que hace calor si aquí­ en Santander no alcanzamos los 25 grados? Además esta noche llovió y el ambiente está más fresco que nunca. En fin no es para daros envidia. Aqui se lee y se come mucho y se va poco a la playa. (Solo dos dí­as de 11). Leo MIDDLE SEX, de Eugenides (Anagrama) que me está encantando. Leí­ LA NIETA DEL SE?OR LIH, de Phillipe Claudel, que encierra un misterio y CUENTOS DE LA MONTA?A del portugués Torga que me gustó mucho. De momneto no he asistido a ningun "martes literario": el martes pasado habló Manuel Vicent pero me quedé en casa viendo las semifinales del futbol. Me parece que Efímera tiene razón al protestar. Yo prometo escribir algo todos los martes, que es cuando acudo al Internet. Besos. Joaquí­n

10 julio 2006

?Hay alguien ahí?

No es el tí­tulo de un cuento de Carver, sino una pregunta dirigida a la tertulianas. Ya sé que hace mucho calor, pero unas palabritas, chicas, tampoco cuestan tanto.

09 julio 2006

La Eternidad

Poseí­a cuando ni?o una ciega fe religiosa. Querí­a obrar bien, más no porque esperase un premio o esperase un castigo, sino por instinto de seguir un orden bello establecido por Dios, en el cual la irrupción del mal era tanto un pecado como una disonancia. Más a su idea infantil de Dios se mezclaba insidiosa la de la eternidad. Y algunas veces en la cama, despierto más temprano de lo que solí­a, en el silencio matinal de la casa, le asaltaba el miedo de la eternidad del tiempo ilimitado.

La palabra siempre, aplicada a la conciencia del ser espiritual que en él había, le llenaba de terror, el cual luego se perdí­a en vago desvanecimiento, como un cuerpo tras las asfixia de las olas se abandona al mar que lo anega. Sentí­a su vida atacada por dos enemigos, uno frente a él y otro a sus espaldas, sin querer seguir adelante y sin poder volver atrás. Esto, de haber sido posible, es lo que hubiera preferido: volver atrás, regresar a aquella región vaga y sin memoria de donde habí­a venido al mundo.

?Desde qué oscuro fondo brotaban en él aquellos pensamientos? Intentaba forzar sus recuerdos, para recuperar conocimiento de dónde, tranquilo e inconsciente, entre nubes de limbo, le habí­a tomado la mano de Dios , arrojándole al tiempo y a la vida. El sue?o era otra vez lo único que respondía a sus preguntas. Y esa tácita respuesta desconsoladora él no podía comprenderla entonces.

Ocnos, de Luis Cernuda


07 julio 2006

Ocnos, de Luis Cernuda

(Cosa tan natural era para Ocnos trenzar sus juncos como para el asno comérselos. Podí­a dejar de trenzarlos, pero entonces ?a qué se dedicarí­a? Prefiere por eso trenzar los juncos, para ocuparse en algo; y por eso se come el asno los juncos trenzados, aunque si no lo estuviesen habrí­a de coméroslos igualmente. Es posible que así­ sepan mejor, o sean más sustanciosos. Y pudiera decirse, hasta cierto punto, que de ese modo Ocnos halla en su asno una manera de pasatiempo).
Durante el estí­o publicaré epí­grafes de Ocnos. Mi abuela siempre llevaba el librito de Cernuda, una edición que le regaló su hermano.
18. "El Gran Gatsby". F.Scott Fitzgerald. 1925.

05 julio 2006

Postales

De ni?a me gustaba escribir postales en verano. Mi tí­a Julia susurraba que era un hábito de gentes solitarias. Tení­a razón.

Me gusta que Efervescente haya escrito en tono de postal. Sugiero que todos hagamos igual y deslicemos en el blog algo de nuestras vacaciones. En fin, que empiezo.

Querido Joaquí­n:

Un a?o más no podré ir a Santander por estas fechas. Me alegra que el cielo te refresque y planees actos para el curso próximo. Si te parece bien podemos hacerlos en El Mono Rojo, que siempre será más í­ntimo, sobretodo para el invitado; a nosotros ya no nos avergüenza la algarabí­a que formamos, a pesar de haber sido echados de los bares como los borrachos de Dostoievski. Bueno, besos y hasta pronto.

Tuya siempre,

Efí­mera

04 julio 2006

Santander

En Santander no llueve ni hace calor. Así­ debe ser el cielo por las ma?anas. Atrás quedan las tertulias. La última con "el otro grupo" en el que contamos con la presencia del autor del libro, "PSICOLOGOS, SIQUIATRAS Y OTROS ENFERMOS". No recuerdo su nombre pero se que es muy simpático y que además conoce a Adela. (Sus padres son artistas y conocen mucho a Juan, y por supuesto a su mujer: Adela). Le hablé de la posibilidad de reunirse con nuestro grupo y le pareció muy bien. Tendremos que hablarlo, pero yo creo que al menos una vez al a?o debemos tener un debate con la presencia del escritor de la novela a tratar. Conocemos a alguno. Las actividades culturales de Santander han comenzado. Hoy tenemos una mesa redonda con Manuel Vicent, aunque aún no se acabaron los mundiales de Futbol. ?Nadie se va a pasar por aquí para hacerme una visita?
(Al concluir este texto compruebo que su redacción es mas propia de correo que de Blog, pero no quiero empezar de nuevo su redacción) Concluyo sin despedirme. En los Blogs, no existen las despedidas, al menos eso es lo que yo creo.

02 julio 2006

Entre cursos


Regreso de los montes de Málaga. En una de las colinas tiene la casa mi hermano. Encalada y con jardí­n. Todo blanco y sobrio, barnizado por el espí­ritu danés de mi cu?ada Astrid (estrella bella, en la mitologí­a nórdica). Desde la terraza se ve el mar a lo lejos, la casa parece colgada de las nubes. El motivo de mi visita era estar, entre cursos, con mis sobrinos. Él tiene cuatro a?os y ella un a?o y medio. Aparecí­ como la tí­a de David Copperfield, sólo para hacerlos felices durante unos dí­as antes de que él comience el curso de verano y ella regrese a la guarderí­a. He aprendido a montar Legos y algunas palabras danesas que me traducí­a él, cuando en los primeros dí­as no entendía lo que mi sobrina necesitaba. Un lenguaje contundente lleno de palabras espa?olas y nórdicas que me convertí­a en una analfabeta divertida, rescatada por la bondad e inteligencia de un ni?o de casi cinco a?os. Por las ma?anas la vida comenzaba muy temprano allí en los montes y los ojos infantiles me hací­an ver el mundo de nuevo. Inefable, se llena de sentido cuando quiero relatar sus miradas. Recuerdo a Hugo von Hofmannsthal y Lady Chandos. Aquella carta a Francis Bacon: "Las palabras ya no llegan a él, tiemblan y se rompen, es como si ("como si", digo) estuviera protegido por un escudo de cristal" Y aún así­ él le escribe a usted, igual que le escribo yo, pues es usted conocido entre todos los hombres por elegir sus palabras y ponerlas en el lugar correcto y por construir sus juicios igual que un alba?il construye una pared con ladrillos". Cómo contaros la sorpresa de mi sobrino al tocar el raso de mi salto de cama- es muy suave- o al verme dar una voltereta en el agua- te aprietas la nariz. Cómo deciros la emoción que se siente al coger la mano diminuta y tierna de mi sobrina. Todo es alegorí­a, dice mi Philip.

De novelas... ?Cómo empiezan?

En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza.
"Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas..."
No a?adio más, pero ambos no hemos sido nunca muy comunicativos dentro de nuestra habitual reserva, por lo cual comprendí­ que, con sus palabras, querí­a decir mucho más. Queda dicho que tengo una gran tendencia a reservarme toda opinión, hábito que me ha facilitado el conocimiento de las más extraordinarias naturalezas, y también me ha hecho víctima de no pocos latosos sempiternos. Cuando esta cualidad aparece en una persona normal, es captada en el acto por la mente anormal, que inmediatamente se adhiere a ella; así­ fue como, en la Universidad, se me acusaba, con toda injusticia, de ser un político porque conocía los secretos agravios de desenfrenados y desconocidos seres. La mayor parte de las veces, no iba a la caza de confidencias; en muchos casos, al advertir, por alguna inequí­voca se?al, que en el horizonte rondaba una revelación í­ntima, he fingido sue?o, preocupación o una hostil indiferencia; las revelaciones í­ntimas de la juventud, o al menos sus términos de expresión, suelen ser plagios y estar desfigurados por supresiones más que evidentes. Reservarse opiniones es asunto de infinito alcance.

23 junio 2006

Solsticio de verano

Esta noche quemad las flores que muerden. Ma?ana es San Juan.

21 junio 2006

Se desvaneció el misterio

Ya he descubierto lo que le pasó al pobre Alfonso: Do?a Magdalena y su hija Amalia contrataron el catering con El Rincón del Alamillo. Chablis, quesadillas, mole, nachos, tequila y gusanos. Recuerd0 que la calle Arenal se llenó de relojes oscuros, glorietas deformadas, sombras de serpientes, flores que mordí­an, tallos invisibles que atrapaban las piernas de Norma, torres que vigilaban como polifemos nocturnos los pasos de Joaquí­n y Silvia. No les dije que nos perseguí­an dos siluetas desdibujadas, cuyos susurros agónicos cantaban ?nos haréis tanto bien! , se hubieran asustado.

La cena

?Hubo una cena? En la plaza de Ramales los gorriones se jugaban la vida tratando de acceder al cestillo de las patatas. Nos amenazaba la gripe aviar.
Luego, paulatinamente, comenzó a llegar gente hasta completar el número de nueve. Y las palabras se fundieron desordenadamente como sombras deste?idas queriendo explicar una trabazón inexplicable. Los pájaros merodeaban a nuestros pies, pero las plantas no crecí­an. Eran las diez menos cuarto y la luz seguí­a iluminándonos. No estábamos ciegos. El alma parecí­a escapar. Si a las diez no estabamos junto al peque?o Álamo, algo funesto podrí­a llegar a ocurrir. Lo más probable es que nos quedaramos sin cena. Maldito Chablis. Malditas brujas que envenenaron al Capitán y lo enterraron en el jard­ín. O tal vez no. A Pitol le dejó tan desasosegado el relato que lo incluyó en su conferencia del Premio Cervantes. O quizá tampoco. ?Por qué acudió a la cita con las arpí­as? ?Por qué miró el cuadro? ?Por qué apresuró su ida o su regreso?
Carmen y Pura, no tan ajenas a cuanto estaba ocurriendo nos esperaban. ?Que les movio a aparecer por allí­ antes de la hora convenida? Entonces la verdura del jardí­n se hizo guacamole, y las raices se transformaron en punzantes chilaquiles. Las pesadillas olvidaron su pé inicial para convertirse en quesadillas. Las palabras acabaron por fundirse con el chocolate del mole poblano que inundaba los chiles de un marrón espeso.
Entonces, solo entonces, pudimos orientar nuestra mirada hacia los relámpagos ibsenianos que alcanzaban la mesa en forma de golpes secos que producí­an cierta efervescencia en el tequila. No estabamos solos. Ni ciegos. Ni , mucho menos, mudos. Al acabar la cena, Alfonso Reyes todavía estaba allí­, vigilandonos, acaso triste porque no habí­amos comprendido nada. Cuando llegué a casa me dijeron que era 21 de Junio y que aquel mismo dí­a debería llegar puntualmente el verano. Una mancha verde, como de restos de guacamole manchaba mi polo rosa. Tal vez fueran las huellas de una cena que debió existir.

19 junio 2006

Lineas oblicuas

Sobre mi cabeza habí­a hojas; en mi ojal, una florecilla modesta que yo no corté.(Reyes)
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí­.(Monterroso)

18 junio 2006

De novelas...?Cómo empiezan?

Sobre el sofa del comedor habí­a gruesas cuerdas rojas, blancas y verdes, los colores de la bandera nacional, además de trozos de cordel, pedazos de papel y un ejemplar roto del periódico local, con el nombre y el a?o impresos en grandes letras en la portada: Gaceta de Sórszeg, 1899.
Junto al espejo, ba?ado por la brillante luz del sol, un calendario mostraba la fecha: viernes, 1 de septiembre.
El reloj de pared -resguardado en su caja de cristal con marco de madera ricamente labrada- seccionaba con el vaivén de su péndulo de latón el dí­a, que parecí­a infinito, y marcaba la hora: la una y media.
Los padres preparaban el viaje en el comedor.

12 junio 2006

Preguntas lunáticas de lunes ventoso

En Madrid no sopla la tramontana, pero no nos hace falta, estamos locos. En fin, me pregunto, antes de repasar la clase que voy a dar a las escritoras de El Mono Rojo - el mejor taller de creación literaria del mundo subterráneo-la resolución de varios misterios; a saber:

1. ?Dónde está Pura? ? Se ha escapado con algún torero de la Feria? De San Isidro,se entiende.
2. ?Dónde está Adla? Esperamos su crónica de Berlí­n y el De Novelas.
3. ?Cristina, eres Darling?

La casa se viene abajo con los portazos, parece que estoy en Cadaqués.

11 junio 2006

Mi Feria del Libro

Aún es domingo. Hoy me he zambullido en la piscina por primera vez en la temporada. El agua estaba frí­a. Los vecinos nos quejamos porque el césped está hecho una pena ya desde el principio. Parece un barrizal, ?Tan poco romántico! Como mi última entrada en el blog, que a Efí­mera no gustó nada de puro prosaica que era. La realidad ensucia, a veces, es tan así­...

También hoy terminó la Feria del Libro. Gloria me habí­a invitado a la presentación del libro de los alumnos de Fuentetaja, en el Pabellón Carmen Martí­n Gaite, pero la cita (13 horas) coincidí­a con el ba?o de mis carnes en cloro, que es mucho menos intelectual pero tanto más refrescante.

Para ba?o intelectual, mis otras visitas a la Feria, que este a?o frecuenté con insistencia:

Viernes, 26 de mayo: la Reina inaugura la Feria a las doce de la ma?ana. El Paseo de Carruajes, hacia la zona de O'onnell, a rebozar. Los seguratas apartan se?oras marí­a y jubilados con la autoridad que les da su corpulencia. No hacen uso de armas. Algunos llevan perros que olisquean los bajos. Dejo al director territorial de movistar en el besa manos, me aseguro de que besa la mano y regreso al trabajo.

Una hora después vuelvo a la carrera pero al otro extremo de la Feria, que cierra la carpa de movistar. Todo a punto y muchos nervios, sobre todo cuando ya es evidente que la Reina se retira y no besará más manos: abandona a mitad del recorrido por una salida lateral, hacia Menéndez Pelayo. Entonces, me marcho por segunda vez.

Sábado 27 de mayo. Por la tarde, al caer el sol, me acerco dando un paseo con mi lista de libros deseados en una hoja de libreta. Un fallo: no sé qué editorial los ha publicado. Encontrarlos con la muchedumbre que se ha volcado en ese primer sábado de Feria es una tarea casi imposible. Me acerco a la caseta de Literaturas.com y compro el único libro que tenía localizado: "Cuadernos Crí­ticos", de Clandestino Menéndez. Va de crí­tica despiadada a algunos libros, éxitos de Pryca. Un poco más allá compro también unos libros de actividades infantiles para un sobrino que lleva cuatro dí­as en el hospital, a régimen de ventolín y oxí­geno, a partes iguales, por una alergia al polen.

Sábado 3 de junio. A la tercera va la vencida: Regreso a la Feria con mi lista de libros, a la que he a?adido la editorial y en un alarde de organización, el número de Caseta. Aún no ha caí­do el sol pero para entonces ya tengo localizada la máquina del agua: mi primera adquisición de la tarde. Me llevo "Mortal y rosa", de Francisco Umbral, y "Apocalí­pticos e integrados", de Umberto Eco. Este último para leer el capí­tulo dedicado al mal gusto literario.

Jueves 8 de junio. 19:00 horas. He quedado con mis compa?eras de marketing en la puerta del pabellón Carmen Martí­n Gaite, para la entrega de premios del Concurso Literario de Hiperbreves Movistar. Tenemos que llamar a la organización para que eche a los de la actividad anterior (Charla sobre los blogs literarios, prometí­a). Van llegando los premiados y en diez minutos vestimos la sala de movistar.

Una de las finalistas es alumna de Gloria en el Taller de Fuentetaja. Vienen Sara y Joaquín, me siento acompa?ada. Les presento a Alfonso, profesor de novela y miembro del Jurado.

19:30 horas. Llega mi jefe y comenzamos la presentación. Como Secretaria del Jurado me toca anunciar los premios: nombre y apellidos del premiado, miembro del jurado que entrega el premio. Con la emoción se me olvida leer el relato, pero lo hago sobre la marcha.

En media hora hemos acabado y Joaquín, Sara, Alfonso (Fernández Burgos) y Nacho (Fernández, también jurado) nos vamos a tomar cervezas. En cuestión de minutos se crea un debate sobre qué es lo que caracteriza un hiperbreve, o qué condiciones debe cumplir para que sea tomado como tal.

Alfonso afirma que un hiperbreve debe contar una historia (inicio, nudo y desenlace) y debe crear una realidad que se contenga en él. Es decir, apelar a una realidad externa a través de significados (Ulises, dinosaurios...) es hacer trampa. Nacho a?ade que un hiperbreve, además, debe tener un final sorprendente. También nos cuenta sobre trozos de texto insertos en un relato mayor, que por si mismos tienen entidad suficiente como para ser un relato. Es decir, que un relato serí­a la suma de múltiples mini relatos independientes. Sara no está muy convencida de la teorĂ­a de Alfonso. Además, parece tan seguro de si mismo, es tan categórico. Así­ que dirige su atenciĂłn a Nacho. Al marcharnos, lo invitamos a nuestra tertulia de Ramales. Nuevo ligue literario de Norma y JoaquĂín, esta vez apoyados por Sara.

Sábado 10 de junio. Por la ma?ana, me llama una amiga desde la Feria del Libro. Hace mucho que no nos vemos. En media hora estoy allí­. Esta vez llegamos hasta el final --o el principio-- en la calle O'Donnell. Casi al salir descubrimos la caseta de la Asociación de Editoriales Independientes Argentinas. La parada es obligatoria. Compro "Cómo me reí", de César Aira. Es un librito de un escritor argentino de éxito actual que ahonda en la distancia entre el chiste y la risa: la melancolí­a.


Domingo 11 de junio. Desisto. Me pierdo la presentación del libro del Taller de Fuentetaja.

10 junio 2006

Feria, celulitis y el usuario anónimo

Me despierto con agujetas en el aliento, cinestesia que me permito porque una ya no está para operaciones bikini. Ayer, sin doparme, estuve pedaleando varios milenios hasta que las piernas eran zapatillas. En fin, que después del esfuerzo llamé a Efervescente - por cierto me voy a tomar mil miligramos de Redoxon-y le informé que habí­a comprado en la Feria, Suite francesa, de Irene Némirovsky. él, me dijo que habí­a colgado en el blog la lista de JoaquĂín Pérez-Minguez y me hizo prometer que Peter el Rojo editarí­a la suya.

Todo está en su sitio, la tetera, las tostadas, el ritual del encendido, pero Norma me sorprende con una entrada menos poética de lo habitual: nos han invadido. Al principio, no entiendo. Ahora, ya veo que un anónimo nos pone por las nubes, con el único fin de vendernos una póliza de seguros. Cargo la cafetera y espero que el aroma me haga olvidar. Darling, I use to work for Generalli, which implies that insurance is the kind of word I don´t want to hear in our cool website. No quiero ser borde, pero esperaba la crónica de los hiperbreves de Normita y me encuentro con esto.

Efervescente, lo prometido:
Suite francesa, Iréne Némirovsky (Salamandra).
Autoretrato de Mozart, de P.A.Balcells (Acantilado).
Preferirí­a no hacerlo, de Gilles Deleuze, Giorgo Aganben y José Luis Pardo(Pre-Textos);ya sabéis que soy una adicta a Bartleby.
Mexico, Teorí­a Literaria y América, los tres de Alfonso Reyes( Fondo de Cultura Económica).
La preparación de la novela, de Roland Barthes(Siglo XXI); también soy adicta al autor francés. Y varios sobre teorí­a del relato.
Se me olvidaba: El corazón no muere, de Fernando Beltrán (poesĂía Hiperión).

La educación judeocristiana a veces mola, pero la culpa nos hunde. Bueno, para que Darlig no me guarde rencor:

To-morrow, and to-morrow, and
to-morrow
Creeps in this petty pace from day
to day
To the last syllable of recorded
time,
And all our yesterday have
lighted fools
The way to dusty death. Out, out,
brief candle!
Life’s but walking shadow, a
poor player
That struts and frets his hour upon
the stage
And then is heard no more. It is a
tale
Told by an idiot, full of sound and
fury
Signifying nothing.
(Macbeth: ActoV, Escena V)
(The Sound and the Fury)
Os quiero, inclusive a Darling que nos envia un jobseeker con alguna lunática intención. Me voy a pedalear.

Anonimus pulicity...

?Os habéis fijado que nos invade la publicidad? Hay un usuario anónimo que publica comentarios en inglés... muy estándar..., y tienen un enlace a una página de seguros.

No sé cómo evitarlos, de momento los borraré.

09 junio 2006

MIS LIBROS DE LA FERIA

Tras cuatro incursiones por la Feria del Libro, conseguí­ cazar cinco piezas que a continuación os remito:
1. OBRAS COMPLETAS. Tomo tercero. De Alfonso Reyes (Fondo de Cultura Económica), en la que se incluye el cuento "La cena" en la primera colección de relatos, "El plano oblicuo".
2 ALMAS GRISES de Philippe Claudel.(Ed.Salamandra). Recomendada por la librera. Elegida mejor novela 2.005 en Francia y en Catalu?a. La estoy leyendo. Esta muy bien escrita pero es de un género (el policiaco) que no me atrae en principio demasiado.
3 SIN DESTINO, de Imre Kertész (Acantilado). Un autor premio Nobel y su mejor obra. Me interesaba este autor desde hace tiempo, y al salir ahora en bolsillo no dudé en comprarmelo.
4. EL BAILE, de Iréne Némirovsky (Ed. Salamandra) Escritora muerta en Auschwitz. Redescubierta. Que está arrasando y pronto se pondrá demasiado de moda en los circulos más intelectuales. (Al tiempo)
5. PSIQUIATRAS, PSICOLOGOS Y OTROS ENFERMOS. de Rodrigo Muñoz Avia (Alfaguara) Es una novela de un antiguo alumno de la Escuela de Letras. La próxima tertulia que tengo con el otro grupo versará sobre este libro y contará con la presencia del autor. Por tanto tengo que leerlo.
Al hojearlo me pareció un libro ameno y gracioso, sin más. Pero no mal escrito. Tampoco como para aconsejar su compra.
?Y vosotros que habeis hecho?

04 junio 2006

Las mentiras de Ramales

En el contraluz de la plaza Joaquí­n y José hablaban. Nos habí­an convocado Las mentiras de la noche, de Gesualdo Bufalino. No sé si ellos hablaban de la novela o de fútbol. Me acerqué con sigilo para sorprenderlos, pero me vieron y se levantaron caballerosos. Hoy, solo tomaré agua, le dije a la camarera, he comenzado la operación biquini. Ella, una joven india ecuatoriana, me trató con la condescendencia que los locos se merecen. En fin, que la botella vino acompa?ada de un cesto de patatas fritas. A cada instante surgían turistas desde las esquinas sin verdura ni sembrados arrietes. Creo haber oí­do siete campanadas en San Ginés.
Adla apareció con un traje de pantalón negro que le daba un aire de artista del uppereastside. Regresaba de Berlí­n y cuando iba a comenzar a narrarnos su viaje, la sombrilla que protegí­a nuestra mesa nos arrojó una varilla como una lanza romana de aquellas enterradas en las entra?as de la plaza, una plaza sin flores ni ni?os. Sara, le pidió a la camarera que se llevara, por favor, el parasol mortífero y después, como una golondrina traviesa, trinó sin parar: el tí­tulo es lo primero que debemos analizar. Entonces nos trajeron cervezas y más patatas fritas.
Las mentiras ( Le menzogne), nos alertan que lo relatado no va a ser cierto. La noche: la oscuridad donde habitamos los seres humanos porque todo es mentira. Acaso, la muerte nos hace mentirosos. Adla escuchaba con paciencia mientras le daba el libro de Dezso Kosztolányi, Alondra, a Sara, quién se lo habí­a encargado por consejo de Efervescente. En San Ginés sonaba la medá y la historia no contada de Adla sobre Berlín fue un misterio que se apoderó de todos.
Adla, esperamos que tu viaje no narrado aparezca pronto en el blog.
Después apareció Ana de Diego, invitada por Adela. Se conocí­an del taller de Clara. A todos nos resultaba familiar su nombre, de cuando fuimos coautores. Cangreja llegó con disculpas y un aire de estar en otro lugar, con Silvia.Leyó la biografí­a de Gesualdo Bufalino y todos nos pusimos muy contentos al enterarnos que el autor siciliano publicó, por primera vez, a los sesenta. Joaquín comentó que un escritor conduce una cuadriga y los caballos se llaman: narrador, ritmo, frases y descripciones. Sara, bromeaba con Mesala. Qué buena aquella pelí­cula de homosexuales: Ben-Hur. En fin, los desvarí­os nos llevaron a lo extradiegético. Cómo echábamos de menos a Norma y sus niveles narrativos. En una novela en tercera persona, el narrador radicaría en un nivel básico extradiegético, los personajes de la historia en un segundo nivel intradiegético y cuando uno de ellos, mediante un desembrague interno, asumiese el papel de narrador secundario o paranarrador, se abriría el primero de los posibles niveles propios de las obras concebidas según la estructura de la llamada "caja china" o de la mise en abyme metanarrativa. José Guerrero nos miraba con estupor y sin mediar palabra pidió otra cerveza. En San Ginés ta?eron ocho campanadas.

30 mayo 2006

De teatro

A los que os gusta Beckett, os recomiendo ir al Teatro de la Puerta Estrecha. Allí­ hay un ciclo en el que ponen varias de sus obras simultáneamente. La compa?í­a es "La pajarita de papel" y , a pesar de que él no permití­a que sus obras fueran representadas por mujeres, en ese grupo todas lo son. El verano pasado tuve la suerte de verlas con"Esperando a Godot". Tanto la interpretación como la dirección merecen aplausos. La puesta en escena acompa?aba estupendamente la sequedad y dureza de esta obra.
Hace unos meses fui a ver la misma (?seré algo obsesiva?), interpretada por Réplika Teatro, de Bielski, y me decepcionó bastante en todos los sentidos.

Durante las últimas semanas he tenido visitas en casa y debo que confesar que esta vez no he podido preparar el libro. Lo siento. Otra vez el dichoso tiempo que nos tiene en sus manos.

Nos vemos.

28 mayo 2006

LA COMETA DORADA

Después de responder al mensaje de Efí­mera sobre Becket, yo sigo con lo mí­o. Leí­ un segundo libro de Kost0lanyi "La cometa dorada" que también me gustó (no tanto como Alondra, pero tambí­en está muy bien escrito: es la historia de un maestro que tiene problemas con sus alumnos... co?o, menudos problemones, pero no os cuento más.) Ahora he sacado de la Biblioteca el tercero del mismo autor, ANNA LA DULCE, que comenzaré a leer después del martes, porque ahora estoy releyendo "Las mentiras de la noche". ?Leyó alguien Alondra? ?Qué le pareció?A...y también acabo de releer EL BUSCÓN de Quevedo. Que me encantó. A... y se me olvidaba lo mejor: la semana pasada acabé de corregir la primera historia de mi novela. Ahora la estoy limpiando de puntuaciones, etc... pero con esto acabaré pronto. Cambié el tí­tulo que tení­a pensado: LA RUEDA DE LOS MALDITOS (hay una novela, también sobre la inquisición (peor que la mí­a, desde luego) que se llama "La saga de los malditos") por uno nuevo (tal vez no definitivo) que se llama ?ABRAN A LA INQUISICIÓN! Pronto (en el més de Junio) la pasaré a su lectura y desguace a alguien que le apetezca.

27 mayo 2006

Aquí­ un enlace a una página de www.literaturas.com, tiene un artí­culo sobre blogs literarios que puede ser interesante para darnos ideas para nuestro blog.

http://www.literaturas.com/v010/sec0605/polemica/polemica.htm

Adela, me acercaré a la Feria del Libro para comprar con descuento el libro de Clandestino Menéndez (crí­tica a las novelas desastrosas).

De Antoinette a Beckett

Antonia era la ex novia irlandesa de J, y se ve que a mí­, recién casadita, me impresionaba que fuera nieta de Beckett. Lo leo en los anaqueles de la vieja librerí­a del estudio. Me debí­ comprar toda la obra del autor irlandés, para enterarme de a qué recuerdo debĂ­a hacer enfrente. Reeleré Molloy e intentaré buscar los miedos de aquella época. Mientras tanto, cuelgo la ficha biográfica del autor. Se me olvidaba, J y yo nos encontramos con Antoinette en Archy. La irlandesa, vestí­a una chaqueta avejentada y bebí­a whisky, iba con su marido, un diplomático que se suicidó a?os después. Recuerdo que entre el bullicio de los vasos tuve sensación de triunfo. Pero ahora ese arco iris lo interpreto como algo recóndito y oscuro. La mezquindad nos hace insoportablemente humanas.

Escritor irlandés nacido en Foxrock, 1906. hijo de padres protestantes, estudió en el Trinity College de Dublín. En 1927, terminó la Licenciatura en Italiano y Francés. En 1933, emigró a Parí­s como lector de la "Ecole Normale Superieure". En Paris conoció al escritor James Joyce, del que fue secretario y que ejerció gran influencia en su obra. En 1940 Beckett se unió a la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi, su grupo cayó en 1942 y se vio forzado a huir a la Francia Libre perseguido por la Gestapo.
En los a?os cincuenta comienza su perí­odo más prolí­fico con una trilogía de novelas: Molloy (1951), Malone muere (1952) El Innombrable (1953).
Su nombre se asocia, sobre todo, al
Teatro del absurdo con la obra Esperando a Godot estrenada el 5 de enero de 1952 en Parí­s. Manuel Vázquez Montalbán define a esta obra como una metáfora de la esperanza inútil
En
1961 le otorgan el premio Internacional de Literatura compartido con Jorge Luis Borges por su contribución a la literatura mundial y en 1969 gana el premio Nobel de Literatura. que recogió su editor
Está enterrado en el cementerio de Montparnasse en Paris.
Su obra
Toda la obra de Beckett está atravesada por la percepción de la tragedia que es el nacimiento. Frente a este dictamen lúcido y pascaliano de abandono, el hombre permanece excluido, sin tregua, al borde de la asfixia, en un <>, ni feliz ni desgraciado. Para el Irlandés, autor de Fin de partida, esta condición debe ser vivida pese a todo, plenamente, con vitalidad. Para esta vida, Beckett nos propone una coartada: la literatura o el arte, ellos pueden inyectar en el desastre algo tolerable, una onza de música y de aliento existencial. Pues como dice al final de El Innombrable: "hay que seguir, todo debe seguir"; hay que buscar un sentido, a pesar de todo
Citas citables
Uno de los dos ladrones se salvó. Es un porcentaje razonable.
Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre.
No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.
En la Universidad de Dublí­n está la crema de Irlanda: ricos y brutos.
Obras
Escritor bilingüe, a partir de 1953, escribe en francés, y a veces en inglés; generalmente traducí­a la obra al otro idioma, adaptándola. Escribió novelas, piezas y textos varios para radio, televisión y cine.
Whoroscope
1930 poema escrito en inglés
Murphy
1938 escrita en inglés
Watt
1939 escrita en inglés
Mercier y Camier
1946 escrita en inglés
Molloy
1951
Malone muere
1951
Esperando a Godot 1952, versión en inglés de la obra creada en francés En attendant Godot
El Innombrable 1953
Textos para nada
1955
Fin de partida
1957, versión en inglés de la obra creada en francés Fin de partie
La última cinta
1958, Krapp's last tape, fue escrita en inglés y adapatada por Beckett al francés como La derni?re bande.
Dí­as felices
1961, fue escrita en inglés y luego traducida al francés por Beckett como Oh les beaux jours
Como es
1961 experimento literario radical
Eh Joe, pieza escrita para la BBC y presentada en
1966
Tétes-mortes
1967
Sin
1969
Primer amor
1970, sketch de cine cómico mudo
Residua colección de cuatro textos escritos entre
1957 y 1966
El despoblador
1970
Pour finir encore
1976
Poemas
1979
Catástrofe (dedicada a Vaclav Havel )
1982
Pavesas publicada por Tusquets en
1987 es una recopilación de todas las obras radiofónicas, televisivas y teatrales que por su corta extensión no pudieron publicarse en libro

19 mayo 2006

Entonces en Comala, ahora en Kristiania

Entonces en Ramales.
Sentados en la terraza iluminados por el sol hablábamos de Pedro Páramo. Los turistas como golondrinas revoloteaban por la plaza. Vine a Comala porque me dijeron que acá viví­a mi padre, nos susurra Juan Preciado y Joaquí­n nervioso con su escrito sobre Rulfo. En la espera, preámbulo de confesiones de ni?as todaví­a asustadas. Descartamos a Kawabata para la próxima reunión. Entre patatas fritas y tółnicas, la tarde de primavera rechina y un vaho de tristeza nos rodea. Qué solos están los ni?os.

Ahora en el patio del MOMA
Habí­a releí­do la historia de amor de Pedro y Susana en el avión, entre nubes, sin tiempo ni espacio, acaso sin perdółn. Los rascacielos observan con envidia el patio, no por la multitud de esculturas, sino por la placidez de la mujer que retoza en la silla soleada. Doce campanadas ta?en y de nuevo observo los cuadros de Edvar Munch. El pintor muriół con sosiego en su casa de Ekely en 1944. Munch no pudo leer Pedro Páramo, sin embargo, en Noche en Karl Johan Street aparecen las ánimas mejicanas con atuendos nórdicos, las reconozco, las oigo murmurar. Es cierto, Dorotea, me mataron los murmullos.

Entonces en Ramales
Apareció Pepe y después Mar. La terraza se habí­a llenado de áˇnimas que engullí­an paellas y sangrí­as, los álamos crují­an de asombro. Joaquí­n Pérez-Minguez leyó su trabajo y nos prometió que lo colgarí­a en el blog. - Es un relato de una aldea donde todos están muertos. El narrador es un muerto. Por favor, más cervezas, patatas, aceitunas, que nos ahogamos como Juan Preciado: El cuerpo de aquella mujer hecho de tierra, envuelto en costras de tierra se desbarataba como si estuviera derritiéndose en un charco de lodo. Yo me sentí­a nadar entre el sudor que chorreaba de ella y me faltó el aire que se necesita para respirar.

Ahora en el patio del MOMA
Munch pintó Separación, sin haber conocido a Susana San Juan. Esperé treinta a?os a que regresaras, Susana. Esperé a tenerlo todo. El hombre de tez verdusca y atuendo oscuro se desgarra el corazón apoyado en un árbol, la mujer de melena rubia y vestido largo ilumina el cuadro con un halo fantasmal. Do?a Susanita, sin rostro, se desvanece en la bahí­a. Nos invade un colegio de ni?os negros, demasiado blanco bien vestido. Se sientan alrededor del estanque: TP, Frony, Luster, Dilsey. Ellos perduraron. Faulkner, Rulfo, Munch, el jetlag hace estragos. Una ni?a china juega con La Cabra, de Picasso.
Comala en Kristiania.

Entonces en Ramales
Recuerdo dí­as en que Comala se llenó de "adioses". Pepe, nos habló de la estructura. Silvia, de los motivos cromáticos. Mar, de Quezatcoal. Adela, de dios. Y Norma del concurso de micro relatos. Los gorriones devoraban los granos de arroz y nuestras palabras: teologí­a, el culto a los muertos, la trascendencia, la soledad. No sabí­amos si ya éramos ánimas, pero por si acaso nos despedimos. El próximo martes: Las mentiras de la noche, de Gesualdo Bufalino. Lo presentará Silvia.
Se apoyó en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.

17 mayo 2006

ALONDRA

Como os dije hace unas semanas, Lobo Antunes nos recomendó el libro ALONDRA de Kosztolanyi. Dijo que era el único libro interesante que habí­a leido en los veinte últimos a?os. Lo busqué; está agotado. Lo saqué de la Biblioteca, y lo leí­. Ciertamente es muy bueno. Sobre todo está escrito de una forma muy sencilla y original. Trata (os digo el argumento para animaros a leerlo) de una chica de unos 35 a?±os (Alondra) solitaria y poco agraciada, que ha vivido siempre con sus padres, dos ancianos de 58 y 56 a?os (no te jode, yo tengo 62). A los tres les invitan unos tios (primos) a pasar una semana en el campo. Solo se marcha Alondra. La novela trata de lo que ocurre cuando unos padres se desembarazan de su hija pelmaza por primera vez en su vida. Todo cambia. No os cuento más, pero lo que acurre es muy importante. (Si alguien está interesado en saberlo que lea el libro o que me lo diga en el apartado "comentarios" de este mismo Blog.)

De novelas...

Estoy en el cuarto de mi madre. Ahora soy yo quien vive aquí­. No recuerdo cómo llegué. En una ambulancia, en todo caso en un vehí­culo. Me ayudaron. Yo solo no habrí­a llegado nunca. Quizás estoy aquí­ gracias a este hombre que viene cada semana. Aunque él lo niega. Me da un poco de dinero y se lleva los papeles. Tantos papeles, tanto dinero. Sí­, ahora vuelvo a trabajar, un poco como antes, sólo que ya no me acuerdo de cómo se trabaja. Tampoco parece que eso tenga mucha importancia. A mí­ lo que ahora me gustarí­a es hablar de las cosas que aúşn me quedan, despedirme, terminar de morirme de una vez. No me dejan. Sí­, parece que son varios. Pero siempre viene el mismo. Más tarde, más tarde, me dice. Bueno. La verdad es que mucha voluntad ya no me queda. cuando viene a recoger los nuevos papeles trae los de la semana anterior. Vienen se?alados con signos que no comprendo. Tampoco me tomo la molestia de releerlos. Y cuando no he hecho nada no le doy nada y gru?e un poco. Pero no trabajo por dinero. ?Por qué trabajo? No lo sé. No se gran cosa, si he de ser franco. La muerte de mi madre, por ejemplo. ?Habí­a muerto ya cuando llegué? ?O murió más tarde? Muerta para enterrarla, quiero decir. No lo sé.
(Así­, cien páginas más, sin diálogos ni puntos y aparte.)

15 mayo 2006

fatal

Esto está fatal. Salvo contadas excepciones, aquí­ no escribe nadie y, al que escribe, ni se le contesta. Por si es un problema de tipo de letra, ahí­ envio esto. Besos a todo/as.

11 mayo 2006

Murmullos de Pedro Páramo

Juan Estrada dirige esta ópera contemporánea basada en la obra de Juan Rulfo Pedro Páramo. Un montaje que cuenta con la participación de Chavela Vargas.
Teatro Español
12 a 14 de mayo